Opinión

Pobrezas

La Red Europea de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social en el Estado Español presentó la pasada semana su informe 2008-2020, en el que muestran un exhaustivo estudio de lo que ha supuesto la pandemia a nivel material en nuestro país. Realmente los datos son perturbadores. Nos dicen, por ejemplo, que desde el 2020 el 26,4% de nuestra población está en riesgo de pobreza o exclusión social; que millones de personas de nuestro alrededor no tienen para vivir con dignidad. Y, perdónenme el comentario, pero duele aún más ver a nuestros gobernantes matarse por el poder mientras las gentes de su país andan en esa situación cruel. No sé lo que nos pasa cuando nos otorgan un mando, pero parece que el cargo lleva implícito el virus de la prepotencia y la irrealidad. A verduguear, que dicen los argentinos, y no encuentro sinónimo en español. A ejercer de seres humilladores y acelerados. Comentarios aparte, el estudio nos explica también que cerca de cinco millones de coetáneos tienen problemas para alimentarse bien, refugiarse del frío o afrontar gastos imprevistos. Tiemblo cuando pienso en la pobreza energética de los hogares; gentes que no pueden encender las estufas aunque estén helados. O la de gentes que tienen que sacarse una muela por no poder pagar al dentista. O gentes que no pueden sentarse en una terraza al sol a tomarse una cerveza. Es terrible. La pandemia nos ha hecho más pobres material y de ánimo también. Porque no tener en una sociedad basada en el tener es una desgracia superior. Pero que, incluso teniendo, nos ha dado una lección demasiado larga y mal aprendida. Nos hemos visto vulnerables y nos hemos aferrado al miedo. Y el miedo marchita. Pero este bicho se va. Así que tenemos que continuar en la pelea de mejorarnos. Si, como es natural, queremos seguir en este mundo, que sea aportando chispas de equidad y afecto.