Adiós ciclogénesis, vuelven las heladas

El paso por la Península de Gong se cobra la vida de cuatro personas Una nueva borrasca podría cubrir mañana Madrid de nieve

La crecida del Ebro a su paso por Zaragoza llegará a su máximo hoy por la tarde, cuando el río alcanzará un caudal de 2.000 metros cúbicos por segundo.
La crecida del Ebro a su paso por Zaragoza llegará a su máximo hoy por la tarde, cuando el río alcanzará un caudal de 2.000 metros cúbicos por segundo.

La ciclogénesis explosiva bautizada como Gong pasó este fin de semana por la Península dejando tras de sí un rastro de lluvia, viento y nieve que ha provocado cuatro fallecidos, importantes inundaciones y problemas en el transporte. El temporal, que entró el viernes por Galicia y ha barrido España de oeste a este, ha sido el primero de estas características este invierno. Sólo las Islas Canarias se han librado de sus consecuencias. La tragedia humana que ha traído esta borrasca comenzó el sábado, cuando dos hombres murieron en Cartagena (Murcia) tras caérseles un muro encima, y una mujer de 54 años falleció en Aceuchal (Badajoz), cuando el portón de una casa de campo se le vino encima. Además, otro hombre perdió la vida en Callosa del Segura (Alicante), mientras colocaba una tela asfáltica en un tejado. Cabe recordar que en 2009, otro fenómeno de ciclogénesis explosiva se cobró la vida de cuatro niños en Sant Boi de Llobregat (Barcelona), tras desprenderse el techo de un polideportivo a causa del fuerte viento. En este caso, a pesar de que la ciclogénesis ha pasado ya, las intensas precipitaciones en forma de lluvia y nieve, unidas al deshielo en las zonas de montaña, han provocado crecidas significativas en muchos ríos, sobre todo en el norte peninsular y en Andalucía.

Especialmente preocupante fue el caso del Ebro, que ayer anegó parte del casco viejo de Tudela y zonas de cultivo de Castejón (Navarra), si bien el nivel que alcanzó los 7,3 metros, ha empezado a bajar ya. No obstante, 150 vecinos de Zaragoza fueron desalojados tras desbordarse el río Gállego, afluente del Ebro. Además, se han producido numerosos problemas en el transporte por carretera, tren y mar. Un tren Alvia que cubría el trayecto Madrid-Pontevedra descarriló sin causar heridos en Orense por culpa de un desprendimiento y los barcos que cruzan el Estrecho de Gibraltar han sufrido graves percances a causa del temporal. Sólo en Andalucía se han atendido más de 2.000 incidencias a lo largo del fin de semana por la borrasca.

No obstante, aunque la ciclogénesis explosiva ha pasado ya, una nueva borrasca ha comenzado a entrar ya por el este peninsular. Según la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), todo el litoral gallego y la cornisa cantábrica están hoy en alerta naranja por vientos costeros y 16 provincias, incluida Melilla, están en alerta amarilla como consecuencia del viento y las nevadas propias del invierno, situación que se mantendrá hasta el miércoles. De hecho, la nieve podría llegar mañana a Madrid capital, donde está previsto que caigan copos a partir de 500 metros de altitud. La probabilidad de que haya precipitaciones en forma de nieve en la capital de España es de un 75 por ciento entre las 00:00 y las 12:00 del martes, cifra que caerá ligeramente hasta un 60 por ciento en la segunda mitad del día. El motivo es la conjunción de nubes cargadas de precipitación que llegarán a la Comunidad de Madrid con la existencia de bajas temperaturas en la atmósfera. Además se esperan heladas débiles localmente moderadas en zonas del centro y norte peninsular.

El mal tiempo está afectando también al resto de Europa, donde la nieve está complicando el transporte. Siete personas han muerto en Francia por accidentes a causa de la meteorología y cuatro montañeros fallecieron por una avalancha en Escocia. En París (Francia), la nieve obligó a cancelar ayer 650 vuelos, y está previsto que hoy se cancele el 40 por ciento de los vuelos. Los trenes de alta velocidad han bajado su marcha hasta los 170 km/h por precaución. También se han producido cancelaciones en varios aeropuertos de Bélgica y en Londres (Reino Unido), donde el City Airport tuvo incluso que cerrar. Lo mismo sucedió con el aeropuerto de Fráncfort (Alemania), que cerró sus pistas por culpa de las fuertes heladas, informa Efe.