El mundo de las apps, un altavoz para los pequeños núcleos del turismo

Las aplicaciones móviles han permitido ampliar aún más sus mensajes a quienes ya tenían voz. Pero también han servido para dotar de un altavoz a los que, por sus limitadas posibilidades, no tenían la capacidad de hacerse oír entre el gran público. Y un buen ejemplo de ello es el sector del turismo, donde las campañas publicitarias de países y grandes regiones ahora conviven con otras de pueblos y comarcas que, con sus limitados medios, exhiben sus atractivos en las tiendas de aplicaciones.

Los ejemplos son numerosos y se extienden por todo el planeta. En España, un pequeño paraje como La Alpujarra andaluza ya dispone de un espacio en el que dar a conocer sus fiestas, sus principales acontecimientos y sus lugares más emblemáticos: I Love Alpujarra, un sitio web con apps gratuitas para iPhone y Android. Muy similar es My Loire Valley, con apps en la App Store de Apple y Google Play en las que se recogen las noticias y los sitios más visitados del Valle del Loira francés, lugar declarado Patrimonio de la Humanidad.

Junto al atractivo turístico de cada zona, en ocasiones estas apps incluyen contenidos adicionales. Por ejemplo, ZZ Goiânia (con app para Android) es una completa guía de esta ciudad brasileña en la que se muestran las mejores ofertas de sus establecimientos. Incluso pueden llegar a convertirse en el boletín mediante el que difundir las informaciones de carácter local, como demuestra Visit San Marino, con extensiones para iOS y Android. Se puede ir un poco más allá y promover también la creación de empresas, algo que ya hace ISearchDetroit (con apps para iOS y Android), un espacio que logra mezclar el placer con los negocios.

Todas estas apps presentan no pocas diferencias y peculiaridades, pero tienen un elemento en común: han sido desarrolladas por GoodBarber, el generador de apps a bajo coste para personas (o instituciones) que carecen de conocimientos previos en programación. Sin duda, una buena alternativa para pequeñas zonas o incluso pueblos que quieren darse a conocer a nivel turístico, pero que carecen de recursos para alquilar un stand en Fitur (Feria Internacional de Turismo) o lanzar una campaña en la televisión o las estaciones del Metro.