El gigante asiático apuesta por el «made in China»

Pretende prohibir la entrada de aquellos programas con formato importado del exterior

Uno de los participantes de un popular concurso de música en China
Uno de los participantes de un popular concurso de música en China

Pretende prohibir la entrada de aquellos programas con formato importado del exterior

Cada vez que da comienzo un nuevo programa de televisión, la cadena encargada de ponerlo en marcha, además de cuidar mucho su producción y, en el caso de tratarse de una serie, la calidad de los actores, se preocupa del hecho de que este nuevo formato haya tenido éxito en otros países. Es cierto que el comportamiento ante la televisión de un sueco, así como sus gustos, distan mucho de los de un español, pero también es verdad que muchos formatos que han triunfan en su país de origen también lo hacen en el extranjero.

Esto ocurre, por ejemplo, con ficciones como «Velvet», que triunfa en Italia, o «El Príncipe», que empezará a emitirse en breve en EE UU; o con programas como «Gran Hermano», que ha dado la vuelta al mundo, o el formato de la productora holandesa «The Voice», «La Voz» en España, cuyas grabaciones de la cuarta temporada están a punto de comenzar, y que está presente en 63 países más las respectivas versiones infantiles. Sin embargo, este número se puede ver reducido a 62 debido a que las autoridades chinas han declarado la guerra a los programas de televisión inspirados en el extranjero, tal y como informó ayer el diario oficial «Global Times».

No es la primera vez que este país pone trabas a los contenidos televisivos, ya que muchos programas y series extranjeras están censurados. De este modo, todas las televisiones deberán someterse con dos meses de antelación a la aprobación oficial los programas con formatos originados en el extranjero y llevados a China con licencia. Los que estén inspirados en formatos extranjeros y no hayan sido autorizados tendrán prohibida su emisión a partir del próximo 1 de julio.

Además de «The Voice», otro formato de éxito que puede tener los días contados es «Running man», espacio importado de Corea del Sur, en el que los concursantes deben pasar diferentes pruebas para alzarse con el premio y que ha tenido gran acogida en el continente asiático.

A pesar de los buenos resultados de audiencia, las autoridades chinas afirman que estos programas importados están perjudicando al sector nacional de la producción, que busca emisiones «con más características culturales chinas». «La dependencia en formatos de programas importados está dejando fuera el incentivo a los productores domésticos», según reza el comunicado oficial recogido por Efe, que añade que «las audiencias desean ver más programas originales chinos que sean divertidos y promuevan gustos saludables».