La báscula manda

DKISS emite el miércoles «Mi vida con 300 kilos: cirugía final», la última etapa de la radical transformación de los participantes hacía una vida saludable.

En la imágen Olivia, una de las protagonistas que estuvo dos años sin salir del sótano de la casa de su hermana
En la imágen Olivia, una de las protagonistas que estuvo dos años sin salir del sótano de la casa de su hermana

DKISS emite el miércoles «Mi vida con 300 kilos: cirugía final», la última etapa de la radical transformación de los participantes hacía una vida saludable.

La lucha por la supervivencia cuando pesas más de 300 kilos se puede convertir en una pesadilla cuando es la salud la que está en juego. Los protagonistas de «Mi vida con 300 kilos» lo saben. No encajan en los patrones. Pero no por exceso de altura, sino de anchura.Y por eso el programa quiere ayudarles. Su objetivo no es mejorar el aspecto físico de los protagonistas, sino salvarles la vida. Casos como el de Olivia, que paso dos años encerrada en un sótano, Penny, cuyo sobrepeso le impedían levantarse de la cama para cuidar a su pequeño hijo o Chuck, cuyo estado de salud era tan crítico que sus 317 kilos le impedían desempeñar sus responsabilidades como padre.

Sin embargo, tras muchos esfuerzos han conseguido salvar sus vidas de una lenta agonía y de unos cuerpos de los que sólo quedan los recuerdos. Y su piel, que aún mantiene las medidas de aquellos kilos que tanto daño les estaban causando. Los protagonistas aún no pueden presumir de haber culminado el cambio, pues queda la fase definitiva: «Mi vida con 300 kilos: cirugía final» (miércoles 17:00 horas en DKISS), la última etapa de la radical transformación de estos valientes protagonistas que han conseguido librarse de sus kilos extra gracias a un bypass gástrico y que ahora se enfrentan a una cirugía para eliminar el exceso de piel que les brindará una última oportunidad de conseguir el cuerpo soñado.

El desafío de los valientes

LA RAZÓN ha tenido la oportunidad de hablar con uno de los protagonistas, Tim Bauer, que quiere desesperadamente ser un buen padre y un modelo a seguir para sus dos jóvenes hijas pero que se siente angustiado por la cantidad extrema de piel sobrante. Y aunque perdió 99 kilos con dieta y ejercicio sabía que la cirugía era su única esperanza.: «Llego un punto en el que incluso tenía que tomar diferentes hormonas que repercutieron en mi vida diaria», afirma. Para el protagonista lo más duro ha sido «pasar por los altibajos de los primeros meses, el hambre y los cambios. Me di cuenta de que mi obesidad no era la razón del peso que yo sentía. Las luchas contra la presión son las que te hacen daño a ti mismo».

El cambio es duro y todos los protagonistas coincidirán con Tim en lo estimulante que resulta que más personas se unieran a lo que tanto esfuerzo le estaba suponiendo: perder peso y tener una vida saludable. «La gente se empezó a unir. Y que haya personas que pierdan peso a la vez que tu resulta bastante motivador. Te da fuerzas para saber que eres capaz de hacerlo y que, con esfuerzo, puedes perder más», reflexiona.

Porque a punto de concluir la última fase de la transformación, Tim admite que «no podía estar más de 15 o 20 minutos de pie, me tenía que sentar» y añade: «Mi riñón se podía colapsar en cualquier momento. Llegó un punto en el que salir de casa se convirtió en un problema para mí y para mi trabajo. Tengo dos hijas pequeñas, siempre pensaba en ir a pasear con ellas pero no podía. Terminé quedándome en casa encerrado y no disfrutaba de la vida».

La preocupación para él era definitivamente la salud, pero no podía evitar pensar en sus miedos: «Que dejasen de pensar que era divertido. Me sentía muy cómodo siendo el raro al que atacaban. Siempre pensaba que si perdía peso la gente no me vería tan divertido como antes. Aún así lo hice y fue la opción más correcta», afirma orgulloso. Sin embargo, aún queda la enorme duda sobre una cuestión difícil de resolver ¿Cuál es la línea que separa una obsesión de una vida saludable? Él lo tiene claro: «Una obsesión es aquello sobre lo que pierdes el control. Una obsesión genera una dependencia. Yo era adicto a la comida. Es otra adicción como el fumar».

Después de la operación, Tim se ha convertido en una persona que da charlas y conferencias para compartir su experiencia porque cree que «tenemos que hacernos muchas preguntas a nosotros mismos. Pensamos que perdiendo peso cambiaremos nuestra manera de ser. Ese es el modo erróneo de hacerlo. Para tener éxito en este desafío hay que sacar mucho de uno mismo».

«La gente pierde y gana peso una y otra vez. Existe mucha gente obesa que baja de peso porque esa es la mentalidad. La preocupación es aprender a construir tu existencia alrededor de un modo de vida saludable y eso es lo más duro». Y su consejo lo tiene claro: «No obsesionarte con los números y no hacerte la pregunta de “¿cuánto tiempo me va a llevar perder 50 kilos?”. La cuestión es cómo hacer eso para siempre».

Los reclamos de la alimentación saludable

A pocos días de su primer año de vida, DKISS puede presumir de buenos resultados. En abril, el canal ha dado la bienvenida a seis producciones y nuevas temporadas de sus series más consolidadas. Unos estrenos entre los que destacan «Adelgaza como puedas» o «En tu talla o en la mía» que, con unos resultados más que aceptables se han ganado el favor de la audiencia. Destacable ha sido también «Mi vida con 300 kilos: ¿Que pasó después?» que, en la noche del 4 de abril, reunió a 340.427 espectadores que no quisieron perderse la visita a aquellos valientes que un día aceptaron emprender el viaje hacia una vida saludable