La ficción más adulta

Series como «Por trece razones», «Clique» y «Pequeñas mentirosas» se comprometen contra el acoso escolar y los peligros de las redes sociales.

Dylan Minnette, uno de los protagonistas de «Por trece razones»
Dylan Minnette, uno de los protagonistas de «Por trece razones»

Series como «Por trece razones», «Clique» y «Pequeñas mentirosas» se comprometen contra el acoso escolar y los peligros de las redes sociales.

La adolescencia es un tránsito vital que va más allá de las espinillas de rigor, la barba que empieza a asomarse con timidez y demás cambios corporales voluntad de las hormonas. Los creadores de ficción lo saben y se centran en eso en su justa medida, pero aunque prescinden de estas evidencias ofrecen a sus espectadores la versión más banal y epidérmica de sus vidas. A saber: que el chico o la chica que les gusta les procura más de una zozobra porque avanza tres pasos para después dar otros diez hacia atrás; las animadoras deportivas del instituto –con faldas que parecen más un cinturón– que hacen un guiño a los deportistas, y las fiestas que sirven para poner en práctica su armas de seducción. El catálogo de tópicos tiene más volúmenes que la Enciclopedia Británica... hasta ahora.

Los pies en el suelo

Algunas han querido, y logrado, poner los pies en el suelo, dejar de dar la espalda a lo que ocurre y, lo más importante, saber lo que sienten y cómo piensan. Netflix nos está ruborizando a todos con «Por trece razones», una brillantísima producción, puede que la mejor del año, sobre el acoso escolar y el posterior suicidio de la protagonista, que debería ser de visión obligada en los institutos. Lo que narra es un fracaso colectivo en el que tanto jóvenes como adultos tienen responsabilidad directa. Ya tuvo muchos bemoles Billy Wilder en «El ocaso de los dioses» al elegir como protagonista a un personaje que estaba muerto. En esta ficción ocurre lo mismo, ya que el personaje central (Hannah) ya se ha quitado la vida. Sin embargo, deja una lección para la posteridad: contar a través de unas cintas de casete por qué tomó esa decisión. Vivimos en un mundo plagado de padres con complejo de culpa por no pasar más tiempo con ellos. Lo siguiente es intentar saldar las cuentas pendientes comprándoles un teléfono inteligente que a muchos de ellos les termina embrutenciendo. El móvil les abre la puerta de las redes sociales, una jungla para algunos de ellos. Hannah lo dice: «Facebook, Twitter e Instagram nos ha convertido en una sociedad de acosadores». La producción muestra momentos, aparentemente insustanciales, que le van minando la moral. Un chico alardea cual pavo real de un beso que magnifica, dos amigos dejan de hablarla sin que ella sepa muy bien por qué, profesores que pasan de puntillas por sus problemas... Aunque el acoso escolar no es monopolio de las chicas, no es casual que se haya elegido a una fémina, más vulnerables a las maledicencias de índole erótica.

La cadena HBO ha estrenado esta semana «Clique», una producción británica que tampoco se anda con remilgos al reflejar a una juventud cegada por un brillo superficial. Las protagonistas son amigas que viven con excitación su primer año universitario en Edimburgo. Como en esa época se viven las relaciones como un concurso de popularidad, su amistad se quebranta cuando una de ellas ingresa en un club exclusivo que le lleva a las cloacas de la ciudad, donde se las considera como una mercancia sexual. No falta el cortejo con las drogas y las tentaciones ilícitas. Su creador, Jess Brittain, ofrece una acertada reflexión: «Recuerdo que en mis tiempos había una gran cantidad de presión porque todo el mundo me decía que iban a ser los mejores años de mi vida». Brittain fue la artífice de «Skins», que cuenta con una crudeza necesaria: las consecuencias de nacer en una familia desestructurada. El argumento no es para padres aprensivos, ya que aborda el abuso de las drogas y del alcohol, la homofobia, la obesidad y unos de sus efectos colaterales, la marginación social, la anorexia, la depresión psicótica y el estrés postraumático.

AXN White emite «Pequeñas mentirosas». En un escenario aparentemente idílico, las protagonistas, después de que una de ellas desaparezca y hayan encontrado su cadáver sufren la extorsión de una persona que bajo el anónimo de «A» les amenaza y les chantajea con contar sus secretos. Ésta es quizá la que tiene la trama más endeble.