Chefs

Los fogones están que arden

El casting de la 5ª edición de «Masterchef» supera los 20.000 participantes

La pareja de aspirantes Rolando y Ana Rosa, seguidos del resto de candidatos a las puertas de la primera prueba
La pareja de aspirantes Rolando y Ana Rosa, seguidos del resto de candidatos a las puertas de la primera pruebalarazon

El casting de la 5ª edición de «Masterchef» supera los 20.000 participantes.

No importan ni el frío ni el madrugón. Sencillamente no existen. Tienen su objetivo tan claro que serían capaces de hacer lo que fuera por lograrlo. Incluso pasarse la noche cocinando. Más de 80 personas entre candidatos y acompañantes se agolpaban ayer a las puertas de un hotel madrileño a las 09:30 horas. Ellos eran los aspirantes a la quinta edición de «Masterchef» que demostraron ante el jurado entre delantales, tuppers y neveras portátiles que entre ellos se encuentran la próxima estrella Michelin, el propietario del nuevo restaurante de moda o el autor del libro de recetas que todos queremos tener en casa.

Desde que el 28 de septiembre «Masterchef» abriese la convocatoria pública para la próxima edición edición del «talent» culinario, más de 20.000 personas están apuntadas. Y lo que queda, ya que el plazo terminará el dos de enero. Esta cantidad de inscripciones es lo que ha provocado que en Madrid se repita hoy la prueba, y todavía queda la de Sevilla, tras las realizadas en Valencia, Barcelona y Bilbao.

Parejas y rivalidad

«Teníamos que mandar dos vídeos; uno presentándonos a nosotros mismos y otro a nuestro plato», explica Ana Rosa, ingeniera de 31 años que, haciendo un guiño a su profesión, llevaba en el delantal escrito «Masterchef 101», es decir, «Masterchef 5» en número binario. Esta joven proveniente de Albacete confiesa que, aunque es aficionada a la cocina, se presenta «en plan broma» y animada por su novio Rolando, quien también participa en la prueba con un plato de pulpo con emulsión de patata violeta. Por su parte, Ana Rosa ha presentado una original propuesta de comida «food porn» que consistió en un bosque dulce con unos batidos de chocolate coronado por bollos suizos.

En esta primera fase lo importante era la presentación. Los aspirantes llevaban sus platos preparados de casa y allí los emplataban. Tras un examen visual y una cata se elegía a los que pasaban a la siguiente fase, que se celebró por la tarde. En esta ocasión se les dio un ingrediente a cada uno con el que en una hora tenían que preparar un plato.

Esther González, directora del casting, advierte que lo más importante que debe tener un candidato es la pasión por la cocina, más allá de la base y el conocimiento. Tienen que estar obsesionados», afirma. Inevitablemente, el nivel aumenta cada año, ya que antes, en las primeras ediciones, «había más afición que calidad», confiesa González.

Da comienzo la primera fase. Tienen 20 minutos para emplatar su propuesta de una manera bonita, atractiva y apetecible antes de que suene el temido «¡Manos arriba!». Por las mesas van apariendo platos muy tradicionales como la merluza rebodada con patatas a lo pobre enhonor a su abuela de Mª Teresa, una joven periodista estudiante de Arte Dramático que no dudaría en dejar su carrera y lanzarse a la hostelería. Igual que Sonia, creativa publicitaria, que propone un ajoblanco con mousse de queso y sardina marinada, una receta de Ignacio Solana, pero con su sello propio: «Me gusta aprender de los mejores, pero dando a mis platos un toque personal», afirma.

Más atrevida es la propuesta de Andrea, de 18 años ,quien presenta una quinoa de mango con lubina marinada. «Me apasiona la cocina desde siempre. De pequeña, mientras mi hermana veía dibujos animados yo prefería los programas culinarios», confiesa. También hay hueco para la cocina internacional de Bessy, una hondureña que, aunque ayer presentó un pollo al curry, promete que «si llego al programa apostaré por la cocina caribeña».