«The affair», el amor siempre tiene dos caras

Los nuevos episodios de la segunda temporada de esta exitosa ficción que mezcla comedia con trama policial podrán verse en España desde el lunes a través de Canal + Series.

«The affair» Fotograma de los protagonistas de la serie, Dominic West y Ruth Wilson.
«The affair» Fotograma de los protagonistas de la serie, Dominic West y Ruth Wilson.

Los nuevos episodios de la segunda temporada de esta exitosa ficción que mezcla comedia con trama policial podrán verse en España desde el lunes a través de Canal + Series.

El próximo 5 de octubre, Movistar + estrenará la segunda temporada de «The Affair», una producción que en enero ganó dos Globos de Oro, el de mejor drama y el de mejor actriz del género. Tal y como sugiere el título, podemos pensar que la serie nos cuenta la historia de una aventura amorosa, de esas que muy probablemente jueguan emocionalmente con el espectador. Y lo hace. Pero no de cualquier manera. Porque si hasta ahora lo habitual era que la historia que cuenta la serie sólo tuviese un punto de vista, en «The Affair», Sarah Treem y Hagai Levi nos ofrecen los dos de la pareja protagonista, Noah y Alison. El arrebato de sinceridad queda justificado con algo tan poco romántico como una investigación policial, que sumergirá al espectador en un «thriller» a veces efectista. Pero cualquier excusa es buena si lo que se ofrece al espectador es algo tan novedoso e interesante como la historia de Noah y Alison.

Noah Solloway es un profesor de instituto y aspirante a escritor y que un verano más es arrastrado por su mujer, Helen, hasta Montauk. En esta localidad de veraneo del estado de Nueva York les esperan los padres de ella, dispuestos a compartir su mansión con la pareja y sus cuatro retoños. Unos suegros que, a la más mínima oportunidad, le hacen saber el bajo concepto que tienen de él.

Nuevos narradores

Alison Bailey es una camarera que trabaja en uno de los restaurantes más concurridos de Montauk. Pero cuando llega a su casa tiene que lidiar con los recuerdos de la tragedia: hace dos años murió ahogado su único hijo, Gabriel. A pesar de que Alison y Cole, el padre, se esfuerzan por pasar página, algo se ha roto en la pareja y, aunque lo intentan, ambos se muestran incapaces de superar la pérdida. Una fatalidad que llevó a Alison a renunciar a su trabajo como enfermera en un hospital.

El destino los une en el primer día de las vacaciones de Noah, cuando acude a comer con su familia al restaurante en el que trabaja Alison. Y si bien él le describe al espectador una camarera sexy y amable, Alison mostrará una imagen menos idílica de sí misma y en sus recuerdos aparece triste e incluso arisca. A partir de ahí la pasión se desata, el verano se torna sorprendentemente interesante y ambos terminan cediendo a los instintos más básicos, sin importarles las consecuencias. Pero cada uno tiene sus recuerdos, sus interpretaciones y sus momentos por separado, en los que también deben lidiar con sus complicadas vidas familiares.

Tras una primera temporada que fue reconocida, quizá innecesariamente, en los Globos de Oro e ignorada, quizá injustamente, por los Emmy, «The Affair» regresa dispuesta a volver a sorprender al espectador. Porque a las versiones de Noah y Alison se unirán las de Helen y Cole, principales perjudicados de su aventura amorosa. A pesar de que, por culpa de este cambio, es de suponer que la trama avanzará más lentamente, a favor tiene que también puede resultar interesante conocer el punto de vista de los damnificados por el romance veraniego.

En el arranque de la segunda temporada, la trama de la investigación policial continúa donde terminó, con Noah recibiendo una inesperada visita, mientras que aquellas que cuentan las vidas de los protagonistas sufren un breve salto en el tiempo para que la serie juegue con nuevos elementos entre los que se encuentran los nuevos personajes. Richard Schiff, conocido por su papel en «El ala oeste de la casa blanca» y al que recientemente hemos podido ver en «Manhattan», se pondrá en la piel del abogado Jon Gottlief, mientras que Joanna Gleason, que también participó en la serie de «Sorkin», será Yvonne, redactora jefe de una editorial de prestigio.

Cuestión de percepción

A pesar de que en su primera temporada sus «ratings» de audiencia fueron discretos, semana tras semana «The Affair» fue sumando adeptos, fascinados quizá por el reto que ante sí tenían. Son importantes todos los matices, porque dos personas nunca recuerdan igual los acontecimientos. Para cada una de ellas la diferencia reside en un gesto concreto o en la ropa que llevan. Cuando el capítulo termina, el espectador debe plantearse qué es cierto y qué no, y cuánto de lo que ha visto tiene que ver con la forma que hombres y mujeres tienen de ver una misma realidad.

Sin recurrir excesivamente al tópico, «The Affair» aprovecha la media hora que concede al narrador para que quede claro que ellas y ellos se fijan, se preocupan y se interesan por cosas muy diferentes. Y aunque las dos versiones de un mismo acontecimiento no conforman el esquema fijo de la producción, los creadores se han preocupado porque se complementen y sean dos versiones de una misma historia.

Ahora serán cuatro los puntos de vista desde los que los espectadores conocerán los avances de la investigación del detective Jeffries. Además, el futuro editorial de Noah, los retos familiares de Cole, cómo afronta Helen su cambio de vida o la reacción de Alison cuando descubra que la ficción que ha escrito su amante y su vida son, asombrosamente, similares. Es necesario señalar aquí que más allá del aspecto informativo, este texto es el resultado de mi punto de vista, de mis impresiones sobre la serie. Lo que seguro que es indiscutible es que «The Affair» es una de las pocas que nos lo recuerda, y lo muestra. Un soplo de aire fresco que se agradece.