Diana Quer podría haber ido a una vivienda en Taragoña

La Guardia Civil busca en las casas de alrededor del repetidor de telefonía

Han buscado en un aserradero abandonado, en el puerto de Taragoña, en las marismas de Beluso. Se ha peinado toda la zona debajo del viaducto, pero ni rastro de Diana Quer.

Han buscado en un aserradero abandonado, en el puerto de Taragoña, en las marismas de Beluso. Se ha peinado toda la zona debajo del viaducto, pero ni rastro de Diana Quer, por eso ahora las pesquisas se centran en las viviendas. Los agentes de la Guardia Civil están buscando entre los pisos y fincas de Taragoña que no se habitan a diario, y que rodean el repetidor de telefonía donde se pierde la señal del móvil de Diana la madrugada del 22 de agosto. Casas de veraneo y a las que se acceda directamente por la autovía. Una casa que no haya pisado nadie desde entonces. Lo que se presume es que la persona que se fue con Diana la llevó a un lugar de su confianza por lo que los hechos se produjeron bajo techo y por eso no existen más testigos que puedan aportar nuevos datos.

Los investigadores van cerrando el círculo. Reunidas todas las pruebas recogidas durante estos más de 40 días de trabajo, han comenzado la fase de análisis, en la que determinarán las zonas en las que buscar a la joven y reducirán el círculo de posibles sospechosos. Están convencidos de que Diana no desapareció de manera voluntaria. Algo tuvo que pasar en el camino de regreso a casa. Lo que sí parece cierto es que se subiera a un coche, lo que se deduce de la velocidad en la que recorrió varios kilómetros en dirección a Taragoña. En esta localidad hay varias casas alejadas de cualquier calle transitada y pudo ser llevada a alguna de ellas. La mayoría de estas viviendas son casas de vacaciones que no están ocupadas durante el año y podría ser un buen sitio para ocultarla. Cada vez parece más posible que la joven fuera llevada a un entorno controlado, bajo techo porque no ha aparecido ninguna prenda, ningún objeto personal. Pero todo son conjeturas. Diana pudo asustarse al ser increpada por uno de los feriantes y subirse a un coche buscando refugio. También pudo quedar con alguien de confianza que la llevara. Esta opción es posible, pero remota, porque en su entorno los agentes no han encontrado nada sospechoso. De forma voluntaria o forzada, entró en un coche con destino incierto. Ahora queda por encontrar el rastro de ese vehículo y, aunque no lo parezca, la investigación avanza con paso firme y ese momento está cada vez más cerca.