El mejor amigo del hombre, el peor enemigo de la ansiedad

La fundación Affinity y la Universidad Complutense se unen para combatir el estrés y el nerviosismo mediante intervenciones asistidas con perros.

«Compludog» está dirigido a los alumnos de la universidad que sufren de estrés y ansiedad a lo largo de su carrera
«Compludog» está dirigido a los alumnos de la universidad que sufren de estrés y ansiedad a lo largo de su carrera

La fundación Affinity y la Universidad Complutense se unen para combatir el estrés y el nerviosismo mediante intervenciones asistidas con perros.

Ainhoa Sánchez es alumna de primer año de Educación Infantil de la Universidad Complutense de Madrid y aunque su ilusión siempre fue ser profesora, cuando llegan los exámenes siente una presión en el pecho que la paraliza, hasta tal punto, que le resulta casi imposible concentrarse en los folios y folios de apuntes a los que debe enfrentarse. Y más, desde que su perrito murió a principios de curso. Ya no tenía ese apoyo incondicional que le brindaba su mejor amigo. Por eso cuando descubrió el programa «Compludog», no lo dudó un instante. ¿Un programa para alumnos de primer año que alivia el estrés y la ansiedad gracias a la interacción con perros? Parecía estar hecho para ella. Así mismo, muchos alumnos han optado por sumarse a la causa de mejorar sus niveles de estrés en la universidad y a la vez disfrutar con estos simpáticos animales. Por ello «Compludog» parece tomar una fuerza imparable, debido a las elevadas cifras que presentan los índices de nerviosismo de los estudiantes universitarios. Un 60%, según un estudio reciente elaborado por los centros «Nascia».

Diana Peña Gil, técnico en Intervenciones Asistidas con Animales (IAA) y doctoranda, es la encargada del diseño de este proyecto, en colaboración con el grupo de investigación en Pedagogía Adaptativa de la Universidad Complutense y la Fundación Affinity. La iniciativa se llevó a cabo por primera vez en 2018 con el programa piloto, en el cual estudiantes de cuatro facultades participaron con la intención de descubrir si el beneficio de la prueba era mayor en unas carreras que en otras. «El resultado fue negativo, por lo que este año el estudio se ha centrado mayoritariamente en observar si la reducción del nivel de estrés se mantenía a corto y medio plazo realizando pruebas días antes y un mes después. Además se han efectuado ajustes de tiempo y se ha añadido una prueba fisiológica con la medida de cortisol en la saliva, con intención de añadir una justificación más objetiva», declara Mercedes García, responsable del grupo de investigación en Pedagogía Adaptativa.

La intención de este programa es conseguir un espacio, por lo menos una vez en semana, para que cualquier usuario de la universidad pueda beneficiarse de esta actividad. Algo que ya es común en universidades como Yale o Harvard.

El programa «Compludog» consta de tres sesiones, explican Diana Peña Gil y María del Carmen Serrano, especialistas en terapias asistidas con animales de compañia. En una primera reunión, los alumnos toman contacto con los cánidos en pos de crear un vínculo afectivo y que termina de establecerse en una segunda sesión. «En la tercera y última sesión, los alumnos cuentan historias que les hallan afectado positiva o negativamente. Trabajando con uno de los grupos, sucedió algo que no me hubiera esperado nunca, un alumno al contar su historia se puso a llorar, al ver la reacción del compañero otro alumno que no conocía de nada, ya que eran de diferentes carreras, se levantó, se acercó a él y le dió un abrazo. En ese momento en el grupo se creó un vinculo emocional muy grande. Esperábamos que se pudiera formar ese vínculo con los animales, pero no entre los propios alumnos. Nos llevamos una sorpresa muy agradable» confesó Diana Peña.

Los alumnos de la facultad de Educación realizaron, en colaboración con las especialistas y dos de los perros utilizados en el programa una demostración del funcionamiento de las sesiones llevadas a cabo en el estudio. Los estudiantes se encontraban algo nerviosos por la presencia de los medios de comunicación, pero en cuanto se tumbaron, acariciaron y jugaron con los perros, este nerviosismo se tornó en confidencialidad y felicidad, ayudándoles a abstraerse de la situación que acontecía en la sala. «Los animales están ajenos a tu estrés, a tu vida, por lo que es un momento de calma» declaró Alícia Iglesias, estudiante de primer año de Educación Primaria, momentos después de la demostración.

Al finalizar la sesión, Diana Peña explicó a LA RAZÓN: «Este año hemos trabajado con tres perros, a diferencia del año pasado que solo trabajamos con uno. Este hecho ha influido en que la experiencia fuera mucho más enriquecedora para los alumnos, ya que cada perro tiene su propia personalidad, y los estudiantes han tenido que conocer y adaptarse a cada una de ellas».