¿Fiable al cien por cien?

La Razón
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l ¿Qué vigencia tienen los otogramas a día de hoy?

–Hay que tener en cuenta que casi nadie va dejando la huella de oreja: es necesario que lo haga en un soporte adecuado. Pero de un tiempo a esta parte ha tomado el interés científico necesario para que se constituya en una herramienta más de identificación. Es una prueba, sin lugar a dudas. Las orejas tienen una serie de características muy difíciles de repetir, aunque no podemos asegurar que todas sean distintas entre sí. Puede que de aquí a poco tiempo salgan programas informáticos, pero a día de hoy no existe un archivo de otogramas. Desde el punto de vista comparativo sí que es útil. Yo puedo tener un archivo con miles de muestras biológicas, y tener un cajón lleno de ADN que no sé a quién pertenece. En el momento en que tenga a un sospechoso con el que pueda establecer un examen comparativo, ya me ha servido.

l ¿Qué peculiaridades tiene la huella de una oreja?

–En la huella dactilar partimos de un sistema establecido. Y nos basamos en la cantidad de crestas, los deltas, la distancia entre la mediana... Todo esto son puntos característicos. Si todo eso coincide, a partir de 12 puntos característicos exactamente iguales, podemos considerar que la huella pertenece al sospechoso. En el otograma, el pabellón de la oreja está constituido por muchas partes. Hay una situación interior y una situación exterior que son totalmente distintas. Cuando coinciden una serie de puntos característicos, como el hélix, el antitrago, la concha, etc., y son exactamente iguales, estamos en presencia de algo identificable y comparable. Si hay una coincidencia de estos 12 puntos característicos, el porcentaje de probabilidades de que el sospechoso sea la persona que se está investigando sería de entre el 95% y el 98%. La Ley no especifica a partir de cuántos puntos es válida la prueba. Algunos jueces dicen que a partir de 15, otros que entre 12 y 18...