Imanol Arias protagoniza la nueva campaña de la Fundación Vicente Ferrer

Jayanna tenía sólo 9 años cuando vio la muerte de cerca. Mientras vigilaba el ganado,estaba jugando cerca de un poste de electricidad cuando sufrió una descarga. Ningún centro médico le aseguraba poder salvar su vida. Hasta que la Fundación Vicente Ferrer (FVF) la trasladó a un hospital de Bangalore. Perdió un brazo, pero reconoce que, si no hubiera sido por la fundación, habría perdido la vida. Ahora, con 27 años, Jayanna ha conseguido salir adelante. A pesar de pertenecer a la casta de los dálit, totalmente discriminada en India.

Casos como el de la joven se repiten a diario. Y si la fundación puede atenderlos, es gracias a su programas de apadrinamiento. Así, la Fundación Vicente Ferrer ha puesto en marcha su nueva campaña «Somos la llave que puede cambiarlo todo» para concienciar sobre su importancia. Como asegura la FVF, su intención es «sensibilizar y buscar aliados solidarios para combatir la pobreza, la desigualdad, los derechos humanos y la marginación de buena parte de la población india». Por eso, esa «llave» para cambiarlo todo está en cada uno de nosotros. «Tenemos la posibilidad real de construir un mundo mejor», añaden. Los apadrinamientos pueden realizarse a través de la página web (http://www.fundacionvicenteferrer.org/somoslallave/)

La campaña ha contado con la colaboración de Imanol Arias. No en vano, el actor se ha puesto recientemente en la piel de Vicente Ferrer en una biografía que será emitida en TVE. Del mismo modo, también se ha publicado un libro para la ocasión titulado «Vicente Ferrer. Rumbo a las estrellas, con dificultades» (RBA Editores) escrito por Manuel Rivas. Tanto Arias como Rivas tuvieron la oportunidad de viajar hasta India y recorrer los lugares donde Vicente Ferrer inició y desarrolló su lucha para paliar la pobreza extrema, así como su batalla personal contra la marginación que sufren los dálits.

Los logros obtenidos gracias al apadrinamiento son innegables. A fecha de abril, el número total de apadrinamientos de la FVF es de 129.880 sobre un total de 157.174, lo que representa el 82% de las colaboraciones de particulares. ¿Los resultados? La fundación ha ayudado a más de 2,5 millones de personas a salir de la pobreza extrema; 3.148 pueblos han sido atendidos; sus hospitales han prestado atención a 4,5 millones de personas; se han construido 50.000 viviendas; se ha cuidado la nutrición de 50.000 personas... Un problema este último especialmente grave en India, país en el que 61 millones de niños sufren desnutrición crónica y 8 millones padecen desnutrición aguda grave.

Y es que apadrinar supone mejorar las condiciones de vida de una comunidad entera, permitiendo que, al cabo de un tiempo, pueda mantenerse de forma autónoma.