«La casa de papel»: 2.400 millones, el mayor golpe de la historia

Una vuelta de tuerca al thriller policiaco con esta ficción que Antena 3 estrena el martes, en la que unos atracadores se atrincheran en la Fábrica de Moneda y Timbre. El reparto cuenta con bastantes rostros nuevos para que el actor no se imponga al personaje.

Una imagen del apasionante thriller policiaco
Una imagen del apasionante thriller policiaco

Una vuelta de tuerca al thriller policiaco con esta ficción que Antena 3 estrena el martes, en la que unos atracadores se atrincheran en la Fábrica de Moneda y Timbre. El reparto cuenta con bastantes rostros nuevos para que el actor no se imponga al personaje.

Sin respiro. Conviene tener en plena forma los sentidos de la vista y el oído porque esta ficción no admite despistes. Es tan implacable como el gol de Messi en el último minuto de descuento en el Madrid-Barça y tan contundente como los testarazos de Ramos en ocasiones similares. Algunos pueden pensar que «La casa de papel» es exigente con el espectador. Puede ser, pero sobre todo es generosa con él. Mucho, porque le trata con inteligencia, le invita a transitar por caminos no transitados hasta ahora en una televisión generalista y le pone en bandeja un festín visual y narrativo. Series Atresmedia lo ha vuelto a hacer cuando todavía disfruta al ver cómo al prestigioso diario «The Guardian» el pasado jueves se le agotaban los halagos ante la segunda temporada de «Vis a vis», que emitió Antena 3.

Esta es la historia del mayor golpe de la historia sin matices, del que se sale con varias vidas sin pensar en el dinero –2.400 millones de euros es el objetivo–, pero para el que hay que estrujarse mucho la cabeza para no tener vistas a las rejas de una celda. A cara o cruz, como siempre, pero aquí parece que la moneda sólo tiene una y es la más favorable para ellos. Para lograrlo, se necesita a personas que estén de vuelta de todo, apestados sociales pero con gran olfato delictivo.

Un tipo de apariencia común, apodado «El profesor», les va reclutando y les asigna a cada uno el nombre de una ciudad: Tokio, experta en robos; Berlín, la precisión de una maquinaria de relojería hecha persona; Moscú, un maestro de las perforaciones; Denver, su hijo; Río, un «hacker» más rápido que los sistemas informáticos más seguros; Nairobi, de profesión falsificador y Oslo y Helsinki, dos serbios a los que no se les pide que piensen sino que ejecuten. La primera orden es que sean fríos, aunque a todos les hierve la sangre cuando les cuenta el plan: atracar la Fábrica de Moneda y Timbre y llevarse el botín. Eso es lo que se va hacer creer a la audiencia, pero lo verdaderamente importante es hacerse con las máquinas que imprimen los billetes. Narrada en tiempo real –durante 18 o 20 capítulos, con un parón de emisión durante el verano– «La casa de papel» plantea un duelo intelectual y emocional durante once días entre los delincuentes, la policía y los rehenes.

La planificación de este asalto televisivo de la que se puede convertir en la mejor serie del año se gestó hace tiempo. El creador de la ficción, Alex Pina –corresponsable junto a Series Atresmedia de «Vis a vis», la producción que ahora triunfa en Reino Unido–, acababa de poner en pie su nueva productora Vancuver Media. Contactó con Sonia Martínez, directora de ficción de Atresmedia, y resumió su propuesta con una frase: «Quiero hacer una serie sobre un golpe». Bastó para que Martínez y el grupo hicieran suyo el proyecto y lo impulsarán hasta el punto de que ella fuese una de las productoras ejecutivas. «Cuando me lo comentó Pina no lo dudé. Inmediatamente dije: ‘‘Vamos a hacerlo’’. El diseño de ingeniería narrativa es brutal. Hay muchas películas de este género como «Ocean’s Eleven» (2001), pero suelen tener una carencia: los protagonistas son muy lineales y quiero subrayar que esta serie es de personajes. Aparentemente son unos canallas, pero existe una ambigüedad en ellos que permite que los televidentes puedan elegir a sus héroes», comenta. Y añade una reflexión que no debe caer en saco roto: no hay que acomodarse. «Ha sido difícil afrontar esta ficción que tiene un tono tan variado y que es tan diferente a lo que se ha visto hasta ahora, pero siempre queremos aportar algo novedoso a la ficción española».

¿Lo han logrado? Visto el primer capítulo sí, porque «La casa de papel», además de rodarse con una factura cinematográfica de fuste –buenos decorados, una fotografía excelente y un montaje, cuyo resultado final es un ritmo endiablado–, plantea unos giros argumentales que pueden volver del revés las expectativas de los espectadores. «Se han rodado unas 87 secuencias sólo para el primer episodio, ha sido abrumador pero es lo que queríamos. Ahora mismo, la creatividad en televisión te obliga a más porque además las personas así lo quieren, se están especializando en series, son casi unos profesionales. Ya no vale todo», explica Pina

De más está decir que los guiones buscan la credibilidad, pero al abordar el asalto de la Fábrica de Moneda y Timbre, la colaboración con la entidad ha tenido unas líneas rojas que no se podían cruzar. «Por supuesto que hemos hablado con ellos pero, como el lógico, se ha impuesto el secretismo: las medidas de seguridad no nos las han detallado », afirma Pina.

un grupo compacto

Otro de sus aciertos es la elección del reparto, donde abundan rostros que no son muy familiares para la audiencia con la salvedad de Úrsula Corberó («La embajada»), Alba Flores («Vis a vis») y Paco Tous («Con el culo al aire»). Este aspecto le da más verosimilitud a la trama como corrobora Pina. «Aportan veracidad porque el actor no se impone al personaje, algo que en ocasiones sucede. Además se nos demanda rostros nuevos, un detalle que creo que es arriesgado, pero también vanguardista». Por ejemplo, la labor interpretativa de Álvaro Morte («El secreto de Puente Viejo»), que encarna al Profesor, es de una sutileza exquisita. Pedro Alonso («La embajada», «Bajo sospecha») domina todos los matices de Berlín, una persona, aparentemente tranquila, pero en el que se intuye que sus ataques de ira pueden ser brutales. Tampoco hay que perder de vista a Itziar Ituño («Cuéntame cómo pasó»), que es la inspectora Raquel Murillo, uno de esos papeles que sugieren más de lo que muestran. A ellos hay que sumar a Jaime Llorente («El secreto de Puente Viejo»), Miguel Herrán –ganador del Goya al Mejor Actor Revelación por «A cambio de nada» (2015)– Fernando Soto («Amar es para siempre») y Enrique Arce («El tiempo entre costuras»), entre otros. Juntos forman un reparto coral perfectamente ensamblado en este «thriller» policíaco con una atmósfera claustrofóbica.