La emotiva carta de un médico a una niña muerta por el maltrato de sus padres

El doctor Marco V. Vargas, jefe de Trauma del Hospital Nacional de Niños, de San José de Costa Rica, pide justicia por la muerte de la pequeña M

Un médico escribe una emocionante carta de despedida a una niña que murió en su hospital víctima de los malos tratos de sus padres.

La pequeña M., de tan solo 14 meses, murió en un hospital de Costa Rica víctima de las palizas propinadas, presuntamente, por su madre y la pareja de ésta. Ambos fueron arrestados tras llevar a la niña a urgencias alegando que había sufrido una caída. Sin embargo, los médicos constataron que las lesiones que tenía no se correspondían con un accidente sino con malos tratos habituales, por lo que avisaron a las autoridades.

El doctor Marco V. Vargas, jefe de Trauma del Hospital Nacional de Niños, de San José de Costa Rica, quedó impactado ante las lesiones que presentaba la menor y escribió una desgarradora carta de despedida en la que pide perdón, venganza y justicia.

"La noticia se acompaña de furia, profunda, sincera y devastadora furia humana, aquella que no te permite más que liberar una maldición primigenia contra quienes te hicieron daño, porque a diferencia de los que nos disponíamos a rescatar, M había sido lastimada, torturada y herida de muerte a propósito", escribió el médico en su muro de Facebook.

En su carta Marco Vargas recuerda la llegada de la menor a las urgencias del hospital y describe su terrible situación: "Surge una llamada de auxilio de la pequeña M, su cuerpo con marcas de dolor y en agonía llega a un hospital en donde muchos hacen hasta lo imposible para que no muera en sus manos". "Sus manos que deberían estar llenas de tierra de juegos y manchas de colores, estaban blancas, vacías, abiertas a recibir, pero no, por Dios no, por favor no mas dolor"."Sus piernas hechas para jugar y correr detrás de flores y mariposas habían sido rotas y su piel llena de moretes no dejaba espacio para imaginar algo diferente a que esas piernitas fueron requeridas para huir, huir del miedo, del dolor y de la muerte". "Con sus ojos vacíos, como una casa vacía, con sus ojos despidiéndose de su alma la vimos, con sus ojos que a pérdida de su función por las hemorragias producto de violentísimas sacudidas, se tornaban en ópalos que miraban al infinito", relata en un carta.

El médico también se pregunta qué hico le pequeña para morir sola, "en medio de la multitud de una sala de ciudados intensivos.

Finalmente, el doctor se lamenta de que "una vez más no hubo superhéroes que te llegaran a salvar"y pide justicia y venganza para esa niña a la que "arrancaron a golpes la sonrisa".

"Me da asco, el más profundo, vomito lo hediondo y negro de conocer el lado más brutal, sucio y depravado del ser humano, aquel que es capaz de desarrollar la conspiración de la muerte, esa conspiración que en forma metódica se propone cada día a robarse lo blanco de un niño, esa conspiración que a diario se programa para golpear, no dar de comer, infligir miedo y terror, lastimar, quebrar, y enloquecer a un pequeño ser humano. Me da asco de quienes te hicieron tanto daño, y pido, ruego y suplico porque tu dolor no quede impune, pido por tu venganza, pues si bien esta no da paz marca el principio del final de tu justicia", escribió el Marco Vargas.