La LOMCE pasa de curso

Estará vigente hasta final de curso, pero una posible paralización generará incertidumbre y caos entre profesores y alumnos.

La Lomce, la primera ley educativa que ha logrado sacar adelante el PP, estará vigente, como mínimo, hasta final de curso pero queda en el aire su continuidad con un futuro gobierno de obligados pactos. Se hablará de nuevo de ella esta legislatura en el Parlamento después de que el PSOE haya registrado una proposición de ley en el Congreso en la que pide la «suspensión de su calendario de implantación» y de que Ciudadanos haya planteado otra iniciativa en la que exige «reformas inmediatas para la consecución de un Pacto Nacional por la Educación».

Ahora bien, ¿es tan fácil paralizar una ley orgánica que regula derechos fundamentales de un día para otro? «Técnicamente lo único que podría hacerse es suspender su aplicación y modificar el calendario de implantación», explica Eugenio Nasarre, vicepresidente de la Comisión de Educación del Congreso de los Diputados en la anterior legislatura.

La ley está implantada prácticamente en la totalidad de los cursos pero frenar su implantación supondría que el próximo curso académico no entraría en vigor la modificación de los contenidos educativos previstos para 2º y 4º de la ESO ni para 2º de Bachillerato. Tampoco se podrían aplicar las evaluaciones previstas para el próximo curso al finalizar la ESO ni la llamada reválida al concluir el Bachillerato, que permitiría el acceso a la universidad». Precisamente las evaluaciones se consideran uno de los elementos medulares de la reforma del PP e «irrenunciables», según decía el ex ministro de Educación, José Ignacio Wert. Y es que se considera que son un mecanismo esencial para que los centros y las autonomías sepan qué aspectos están haciendo bien y cuáles deberían mejorar para dar un buen servicio educativo a los ciudadanos. Estas pruebas externas, hechas a nivel de toda España, permitirán saber cómo están todos los alumnos, todos los centros docentes y todas las Comunidades Autónomas. Se consideran una medida eficaz para medir la calidad del conjunto del sistema educativo.

«La suspensión de la ley generaría una situación extraña para el sistema educativo, pero al final las materias no son tan diferentes si comparamos la Lomce con la anterior LOE, tampoco se aplicaría la nueva fórmula prevista para el nombramiento de los directores de los centros», añade Nasarre. Es decir, «se producirían desajustes en el sistema educativoporque se desarrollaría un curso 2016-17 que estaría a caballo entre dos leyes educativas (Lomce y la antigua LOE) y exigiría que el gobierno que asumiera este plan procediera la rápida aprobación de una nueva ley en el plazo de diez meses».

Para Nasarre «Lo más preocupantes es que la nueva norma educativa no se hiciera con un espíritu de consenso y que pudiera tener una orientación sectaria y partidista». Así, en corcordancia con lo que dice el filósofo José Antonio Marina, autor del libro blanco docente, «lo más prudente sería mantener hasta final de curso la Lomce y que las fuerzas políticas se dieran un año para llegar a acuerdos y reformas concordadas en el marco de un pacto educativo».

Fuentes parlamentarias hablan de que una suspensión precipitada de la Lomce generaría un vacío legal. Se podría volver a la antigua LOE, pero dado que la ordenación académica de la Lomce está concluida en lo esencial y que las comunidades autónomas han elaborado ya su desarrollo, en su ámbito de competencia, para la ESO y para la Formación Profesional Básica «generaría un desconcierto monumental entre profesores, alumnos y padres y proyectaría una imagen de irresponsabilidad de la clase política».

El presidente del sindicato FETE-UGT, Carlos López Pardiñas, cree que «se podrían paralizar las reválidas y mantener los contenidos o currículos, pero no se debe cambiar, de momento, todo lo que afecte a la vida de los alumnos y el normal funcionamiento de los centros».

Mario Gutiérrez, presidente de CSIF, tiene claro que no va a ser fácil paralizar la Lomce, ya que «para derogar una ley orgánica es necesario que exista una ley alternativa que tardaría en tramitarse en el Parlamento al menos ocho meses. Esa ley iría al Senado, donde tiene mayoría el PP, que, dependiendo del Gobierno que impulsara la norma, podría rechazarla y retrasar su aprobación definitiva en el Congreso». En su opinión, los currículos y el calendario están «blindados» al tratarse de una ley orgánica que necesitaría la mayoría absoluta de la Cámara para una modificación.

Pérdidas para los editores

Los editores de libros de texto han realizado un enorme esfuerzo para adaptar los manuales educativos de acuerdo a las nuevas exigencias de la Lomce. En el sector existe un enorme desconcierto, tal y como expone José Moyano, presidente de la Asociación Nacional de Editores de Libros de Texto (Anele), que agrupa al 96% de los editores que publican en España libros y materiales destinados a la enseñanza reglada no universitaria.

«La paralización anunciada por el PSOE no sabemos en qué consiste, si en eliminar las reválidas, suprimir del currículum la asignatura de Religión...Una paralización implica que haya una ley alternativa y eso puede tardar años en producirse», añade. El próximo curso se termina de implantar la ley en 2º y 4º de la ESO y en 2º de Bachillerato, pero si se paraliza la ley ¿qué pasa con los alumnos que están cursando 1º de la ESO este año con la Lomce? ¿El próximo año tendrán que hacer un 2º de la ESO siguiendo el currículum de la antigua LOE?, se pregunta el presidente de los editores. «Te puedes encontrar con un gran lío entre el alumnado y generaría problemas a nivel didáctico y pedagógico».

A nivel económico los editores se verían también muy perjudicados por el hecho de que han realizado una inversión de 200 millones de euros en todas las adaptaciones curriculares que ha exigido la Lomce. «El retorno de esa inversión no se producirá hasta pasados cuatro años y la realizada en los manuales de 2º de Bachillerato, si no se llega a aplicar la Leyal final se traducirá en pérdidas».

Los fondos de la UE en peligro

De paralizarse la Lomce, podría poner en peligro la financiación de la Formación Profesional Básica, que adelanta a los 15 años la posibilidad de elegir esta vía. Se trata de ciclos formativos de una duración de dos años académicos destinados a personas que no han finalizado la ESO y quieren proseguir sus estudios hacia a un campo de la Formación Profesional. Estos estudios forman parte de la educación obligatoria y gratuita y sustituyen a los que hasta ahora se calificaban como PCPI (Programas de Calificación Profesional Inicial). Su implantación depende de fondos europeos,ya que el anterior ministro de Educación consiguió que el Fondo Social Europeo financiara el 63% de la FP básica, lo que suponía que las comunidades autónomas recibieran cerca de 42 millones para esta nueva FP.

Incertidumbre en el profesorado

Los profesores han tenido que adaptarse durante los dos últimos años a los cambios que exigía la Lomce. Que se realicen nuevos cambios les obliga a un nuevo esfuerzo. El presidente del sindicato de profesores ANPE, Nicolás Fernández, considera que «cualquier cambio tiene que tener alternativa porque si no genera confusión y caos. Es mejor dejar las cosas como están si no hay otra opciónporque no puede ser que se aplique un diseño curricular para unos con una ley y para otros con otra distinta». En opinión de Fernández Guisado, «los profesores se adaptan a todos los cambios, pero circunstancias como las que podríamos vivir generan confusión».