Las escuelas para «experimentar la muerte» triunfan en Corea del Sur

Corea del Sur se enfrenta a una de sus peores crisis de suicidios, debido al aumento de personas con depresión por las presiones de la vida moderna y la competitividad. Cada día, 40 personas se quitan la vida en el país, en el que los cuidadanos están presionados para lograr el éxito desde la adolescencia.

En una respuesta extraña a la creciente realidad, han proliferado por todo el país escuelas para "experimentar la muerte", en las que los alumnos con depresión aprenden a apreciar de nuevo la vida, informa "DailyMail".

Para ello, les hacen sentir lo que es estar muerto. Firman testamentos falsos, se encierran en ataúdes y les ofrecen simulacros de servicios funerarios.

En uno de estos centros, situados en Seú, los "alumnos",s entados entre ataúdes, en pequeños escritorios, escuchan al director del centro, un ex empleado de una funeraria, que les explica que los problemas son parte de la vida, que deben aceptarlos y tratar de buscar motivación para superarlos. Muchos de los presentes en la sala son adolescentes, presionados por sus padres para obtener los mejores resultados en la escuela.

Corea del Sur ha vivido una época económica muy buena, pero el cambio del colectivismo al individualismo ha provocado la desintegración del modelo tradicional de familia y muchas personas se sienten solas y aisladas

Otro colectivo de lato riesgo son los mayores que, preocupados por ser una carga para sus familiares están decidiendo acabar con sus vidas. En Corea del Sur unas 28,9 personas se suicidan por cada 100.000 habitantes, según la Organización Mundial de la Salud.

En "la escuela muerte"del Healing Centre Hyowon, la ceremonia del funeral falso comienza con un retrato funerario de los estudiantes dentro de un ataúd y con un trahe tradicional. Después, escriben un testamento o una carta de despedida a sus familiares, antes de leer sus últimas palabras al grupo.

La idea es hacer hincapié en el "daño colateral"de la muerte, a pensar en el dolor que implica para sus familiares que dejan atrás y considerar los aspectos prácticos de su suicidio.

A continuación, llega la hora de la muerte. Las velas se encienden y una persona vestida como el "ángel de la muerte"coreano entra en la habitación y va sellando los ataúdes, momento en el que se enfrentan a la nada para toda la eternidad. A continuación, se quedan solos en la oscuridad dentro de sus ataúdes durante al menos 10 minutos, en los que se toman el tiempo para contemplar la vida desde otra perspectiva. Poco después salen de sus ataúdes y supuestamente comienzan una nueva vida, renovados y liberados de sus problemas.