Los futuros emprendedores del medio ambiente

La Fundación Endesa celebra el Día Mundial del Medio Ambiente con su premio de «Ecoinnovación educativa», con el que buscan las mejores soluciones sostenibles propuestas por jóvenes

Con los premios, Endesa pretende dar voz a los más jóvenes para ver qué soluciones plantean.
Con los premios, Endesa pretende dar voz a los más jóvenes para ver qué soluciones plantean.

La Fundación Endesa celebra el Día Mundial del Medio Ambiente con su premio de «Ecoinnovación educativa», con el que buscan las mejores soluciones sostenibles propuestas por jóvenes.

Fomentar la sensibilización mundial sobre el medio ambiente y promover la atención y acción política al respecto es el objetivo por el que cada 5 de junio se celebra en el mundo entero el Día Mundial del Medio Ambiente, un evento anual establecido por la Asamblea General de Naciones Unidas en 1972. Coincidiendo con esta fecha y conscientes de que la formación ambiental empieza con los más jóvenes, la compañía Endesa acaba de seleccionar los ganadores de la II edición de sus premios a la Ecoinnovación Educativa, unos galardones diseñados con la colaboración de la Fundación Europea Sociedad y Educación y que forman parte de la apuesta firme de la Fundación Endesa por difundir buenas prácticas en materia de responsabilidad, eficiencia energética y compromiso medioambiental (cubren también las carencias de conocimiento entre los más jóvenes en esta materia que se pusieron de manifiesto en el estudio «Ecobarómetro Fundación Endesa. Cultura ecológica y educación» publicado en 2016). «La convocatoria de estos Premios quiere motivar y potenciar prácticas innovadoras en materia de energía, medio ambiente y cuidado y preservación del entorno en los proyectos educativos de los centros. Es una oportunidad clave para demostrar que existen buenas prácticas de cultura ecológica, impulsando y seleccionando los proyectos escolares de educación ambiental que reflejen el compromiso de profesores, centros y estudiantes», explican desde Endesa.

Los colegios, que el año anterior presentaron un total de 143 proyectos, participan en tres categorías diferentes y cada ganador obtiene una dotación económica de entre 2.000 y 4.000 euros para seguir desarrollando la iniciativa en el centro, para la reforma de los edificios o la adaptación a un consumo responsable de energía y agua a través de la Entidad Fundadora Endesa por importe equivalente. En la primera categoría, «¿Qué es para ti la Naturaleza?», hay que realizar una investigación innovadora sobre un fenómeno o problema medioambiental y demostrar que se conocen y entienden los ecosistemas. La segunda categoría, «Mi solución creativa a un problema medioambiental», busca aquellas iniciativas de emprendimiento ecológico que identifiquen las causas de algún deterioro ambiental y propongan soluciones concretas y viables. «¿Cómo mejorarías tu entorno?» es la tercera categoría y busca iniciativas que promuevan una cooperación solidaria con empresas, todo tipo de entidades, administraciones u otras comunidades locales en la aportación de soluciones a problemas concretos.

Entre las mejores iniciativas destaca la del Colegio Humanitas Bilingual School Tres Cantos de Madrid con su «Pensamiento creativo para minimizar los impactos medioambiantales de un embalse». Los cuatro alumnos participantes decidieron realizar un estudio a fondo acerca de la problemática que gira entorno a los embalses y sus impactos ambientales ante la inminente creación de una de estas infraestructuras en su municipio. Para ello, los alumnos se documentaron y elaboraron cuadernos de argumentos trabajando en equipos que representan diferentes sectores, como ingenieros, arqueólogos, agricultores, etc., y sus correspondientes posturas razonadas a favor o en contra del embalse. Se estableció un debate entre los equipos, orientado a entender una declaración de impacto ambiental, negociar entre los intereses diversos y alcanzar acuerdos sostenibles. Otro de los proyectos ganadores es el del colegio Miravalles de Navarra: «La oruga procesionaria, ¿un problema medioambiental o humano?». Mediante investigación bibliográfica y con trabajo de campo, las estudiantes han planteado diferentes soluciones a la problemática de la plaga de la oruga procesionaria, identificando agentes del cambio y propuestas concretas. Además, han realizado charlas informativas y de sensibilización de la comunidad educativa sobre la problemática ambiental que acarrea la oruga del pino y proponen alternativas más económicas para combatirla. «Cuando empezamos la investigación el objetivo era acabar con la procesionaria. Cuando pasó el tiempo, nos dimos cuenta de que tienen un papel importante dentro del ecosistema», explica uno de los alumnos del centro.

Muchas veces no hace falta mirar más que en el propio centro educativo para detectar problemas con consecuencias medioambientales. Es el caso del proyecto «Borrando huellas», del Colegio Sagrado Corazón-Corazonistas La Mina (Aragón), en el que 76 alumnos decidieron investigar cuál era la huella ecológica del colegio y concienciar así acerca de la necesidad de minimizarla, integrando diferentes asignaturas dentro del proyecto que aportarían datos y nuevas perspectivas al mismo. Desde la asignatura de Matemáticas han preparado y realizado encuestas a profesores, familias y alumnos. En Tecnología, han estudiado a fondo el edificio y sus posibilidades energéticas. Desde Cultura Científica, han analizado los efectos de la contaminación para la salud. Con Biología, han estudiado su entorno natural, diseñado carteles informativos y realizado labores de recogida de residuos en el río próximo. En Lengua, textos argumentativos y presentaciones orales y con TICs, le han dado soporte técnico al proyecto.