Los nuevos cazadores de mamut

Lleva extinto desde hace 10.000 años pero eso no impide que pueda convertirse en la próxima especie protegida

El mamut lleva extinto desde hace 10.000 años
El mamut lleva extinto desde hace 10.000 años

El mamut lleva extinto desde hace 10.000 años pero eso no impide que pueda convertirse en la próxima especie protegida.

El mamut lleva extinto desde hace 10.000 años pero eso no impide que pueda convertirse en la próxima especie protegida. Este año en mayo se va a actualizar de nuevo la lista del Convenio sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestre (Cites) y entre las 57 propuestas, además de la presencia por primera vez de la jirafa, se incluye de nuevo la incorporación del mamut como especie a proteger. La intención no es otra que la de salvar a sus parientes vivos: los elefantes. No hay que olvidar que aunque el comercio internacional de marfil de elefante se ha prohibido, su demanda provoca la muerte de 30.000 elefantes africanos cada año.

El elefante y su antepasado lanudo tienen algo más que genes en común o un parecido razonable y es que parte del comercio ilegal de marfil proveniente de colmillos de elefantes se oculta como comercio legal del llamado “marfil helado”. Además, desde que China prohibiera el comercio interno de productos provenientes de elefantes africanos, la presión sobre los cuerpos de los mamuts no ha parado de crecer en Siberia. Las autoridades rusas estiman que unas 500.000 toneladas del llamado “marfil helado” están enterradas en la capa de permafrost siberiana. Son restos de colmillos y de esqueletos de estos “elefantes” lanudos olvidadas en esta capa de agua sólida, cada vez más descongelada por el cambio climático. Sólo en 2017 las exportaciones rusas ascendieron a 74 toneladas, el 80% de ellas con destino en el país asiático.

Para terminar de rizar el rizo Yakutia, la región que alberga más cantidad estos animales extintos, produce unas 100 toneladas de hueso de mamut, de las cuales un tercio proviene de la extracción ilegal. En ella se usan chorros de agua que debilitan la ya de por sí debilitada capa de permafrost. La llegada de buscadores de fortuna y el crecimiento de la demanda ha aumentado el precio hasta los 1.000 dólares por kilo de marfil, lo que está atrayendo a habitantes de pueblos cercanos que pueden llegar a mantenerse un año entero con lo que ingresan, según informa la agencia Tass.

Si entra en el nuevo convenio de Cites, el comercio de marfil de mamut se sometería a una regulación más estricta y quizá sirva para evitar tanto la degradación del permafrost, como del estado de conservación del elefante africano. Si algo demuestra está historia es, sin duda, que todo está conectado.