Luis Avial, experto en georradar: “Estoy convencido de que Julen no está en el pozo”

El rescate del menor que cayó a un pozo de 110 metros en Málaga continúa pero existen muchas dudas de que el menor esté dentro

Miembros de la Guardia Civil en los alrededores de la finca privada en la localidad malagueña de Totalán
Miembros de la Guardia Civil en los alrededores de la finca privada en la localidad malagueña de Totalán

Los equipos de rescate siguen trabajando para tratar de rescatar a Julen. Sin embargo, existen muchos indicios que hacen dudar a los investigadores de que realmente el menor esté en el fondo del pozo.

Luis Avial, experto en georradar y colaborador habitual de la Policía y la Guardia Civil en casos como la búsqueda de Marta del Castillo, es muy escéptico con el caso del menor que cayó en un pozo el pasado domingo en Málaga. De hecho, Avial cree que el niño no está en el pozo. En una conversación telefónica mantenida con larazon.es explicó que "estoy convencido de que el niño no está en el pozo. He hablado con la Guardia Civil y ellos también tienen muchas dudas". Avial, que nunca había visto un caso como este, indicó que "no tiene sentido que un niño con abrigo y botas pueda caer por un agujero tan pequeño. Aunque lo hubiera hecho, debería haberse quedado atascado cerca de la superficie porque no se trata de un agujero perfecto, tiene raíces y piedras. Aunque fuera a plomo, es impensable que esté a 70 metros de profundidad".

Otra de las circunstancias que genera muchas dudas a Avial es el tapón de arena. "He trabajado en muchos casos de asesinatos y colaborado en búsquedas utilizando sónar y cámaras umbilicales y hemos encontrado escombros, pero nunca un tapón de arena. Es muy difícil que al caer haya arrastrado tanta arena como para hacer un tapón. Todo me parece muy extraño, aunque me puedo equivocar".

Otra de las circunstancias extrañas para Avial es la existencia de un pozo sin tapar: "Es muy extraño que alguien utilice maquinaria para hacer un pozo como ese y no lo tape con una piedra". De hecho, el empresario que realizó la perforación, Antonio Sánchez Gámez, explicó a "El español"que dejó una piedra a medio metro de profundidad para tapar el agujero y que cuando ha vuelto a visitar la zona, ha comprobado cómo alguien, probablemente con una excavadora, había excavado y retirado la piedra que él mismo colocó.

El pasado domingo, la familia de Julen fue a la finca de unos familiares a pasar el día. Mientras paseaban por el campo, el pequeño, de dos años, jugaba con un amigo cuando, según la declaración del padre y de su tío, cayó en un pozo de 110 metros de profundidad y 25 centímetros de diámetro. El agujero había sido realizado para buscar agua en la zona.

Eran las 14:00 horas y comenzó la angustiosa contrarreloj para rescatar al niño. Más de un centenar de personas llevan trabajando tres días sin descanso para buscar alternativas y tratar de salvar la vida del menor. Primero se introdujo una cámara, que detectó una bolsa de chucherías que llevaba el niño y un vaso de plástico. Pero a los 80 metros se localizó un tapón de arena. De momento, se ha comenzado a aspirar y se ha logrado avanzar unos 30 centímetros, pero el tapón sigue ahí. De forma paralela, se van a practicar tres formas de excavación, en cuanto llegue la maquinaria necesaria. Por un lado, un pozo paralelo, de 1,5 metros de diámetro, desde el que acceder al lugar en el que se encuentra Julen. Esto requiere ir metiendo tubo en el pozo en el que cayó el menor para evitar que caiga más tierra. Por otro, al estar en un pequeño montículo, se comenzará a excavar a unos 100 metros para hacer un túnel horizontal. La tercera, es hacer una excavación a cielo abierto.

Sobre estas posibilidades, Avial opinó que "lo más lógico es intentar acceder al pozo desde abajo. Si el niño está debajo del tapón de arena, deberían llegar a él entre hoy y mañana. Hacer un pozo paralelo llevaría 3, 4, 5 días y meter un tubo en el pozo de Julen provocaría la caída de más arena. Técnicamente es una tormenta perfecta lo que esta ocurriendo en Málaga".

En opinión del experto, no hay manera posible de determinar si Julen sigue con vida, pero tiene pocas esperanzas debido al gran golpe que debió sufrir al caer, la humedad y las bajas temperaturas. "Si constatan que no está vivo, la solución sería echar agua para que el tapón se convierta en barro y con unas máquinas preparadas para absorber lodo quitar la arena y poder acceder al cuerpo".

No es la primera vez que la familia de Julen sufre un duro golpe como este. En 2017, perdió a su hijo mayor, de tres años de un infarto mientras paseaba por la playa.