«Máster» en FP

Educación pone en marcha «másteres» para los alumnos que terminen la Formación Profesional. Pretende atender el desajuste entre la preparación académica y los perfiles profesionales que demandan los empresarios. Habrá 80 en cuatro años

La FP empieza a atraer cada vez a más alumnos, con un total de 838.764 matriculados
La FP empieza a atraer cada vez a más alumnos, con un total de 838.764 matriculados

El Ministerio de Educación trabaja ya en lo que serán los futuros «másteres» de la FP, una formación que está prevista en la Ley de Formación Profesional que no se había desarrollado hasta ahora y que tiene como objetivo «dar soluciones inmediatas al sector productivo», asegura a LA RAZÓN Clara Sanz, directora general de FP en funciones.

Estos «másteres» o cursos de especialización tendrán una duración de entre 400 y 800 horas de promedio y podrán acceder a ellos titulados en FP de Grado Medio y Superior o, incluso, graduados universitarios, aunque estos últimos sólo podrán hacerlo después de que se les reconozcan los créditos con respecto a la titulación de técnico superior de FP. Serán gratuitos, pese a no formar parte de la educación obligatoria.

El catálogo actual de la FP es de 170 títulos y la idea es crear 80 títulos y «másteres» en los próximos cuatro años, según Educación. Además, en el plazo de un año se incorporará un módulo de digitalización a todos los títulos de FP, según anunció recientemente la ministra de Educación en funciones, Isabel Celaá, con idea de que la digitalización sea un elemento trasversal que actúe como palanca económica y de transformación productiva.

«Nuestro modelo de FP ofrece una formación generalista e intenta buscar un equilibrio entre esa formación y la especialización. Los sectores productivos reclaman mantener ese carácter generalista que permite que alguien que tiene base sólida se vaya actualizando de manera rápida, pero necesitan esa especialización extrema que hace que la productividad de una empresa se dispare», aclara Sanz.

Una de las razones que justifica estos cursos de especialización es precisamente el hecho de que el 58 por ciento de la empresas madrileñas reconoce que tiene dificultades para encontrar a los candidatos idóneos para ocupar los puestos de trabajo que ofertan, un porcentaje que se eleva a nivel nacional hasta el 63%, según un estudio reciente realizado por Educa2020 con Sigma Dos y la Funcación AXA que analiza la situación de la educación en España.

A día de hoy ya se pueden estudiar dos de estos másteres que se crearon para dar soluciones a dos sectores que estaban demandando personal con una formación muy específica. Se trata del Curso de Especialización en Audiodescripción y Subtitulación y el de Especialización en Cultivos Celulares.

El primero de ellos permite trabajar en el sector audiovisual, los espectáculos en vivo y eventos, mientras que los que cursan el segundo encuentran una salida laboral en empresas o laboratorios de distintos sectores donde es necesario realizar cultivos celulares. El sector del laboratorio biomédico y biotecnológico son los que actualmente desarrollan estas técnicas, así como industrias biofarmaceúticas, y sectores que tengan como principal actividad la utilización de organismos vivos o sus componentes.

Ahora ya están formandose los grupos de expertos que permitan poner en marcha cursos específicos sobre Inteligencia Artificial y construcción de drones, realidad virtual y aumentada, vehículos eléctricos y autónomos. Están pendientes de publicar en el BOE otros sobre la iniciación al mantenimiento industrial, ciberseguridad en entornos industriales y Fabricación inteligente de tecnologías de la información.

Todos ellos se podrán implantar en el curso académico 20/21, aunque en algunos casos, por su duración, se podrán aplicar en cualquier momento de este curso académico si concluye toda la tramitación burocrática que implica su puesta en funcionamiento. Estos másteres «tienen que estar en constante creación para atender las necesidades del sector productivo y habrá que retirar otros porque deberán ser punteros, se trata de hacer un catálogo en permanente revisión», según aclara Sanz a LA RAZÓN.

Ofrecer una formación en consonancia con el perfil de trabajadores que demandan las empresas es muy importante ya que, según los datos del Centro Europeo para el Desarrollo de la FP (Cedefop), el 50 por ciento de los empleos que se se ofrezcan en 2025 en España corresponderán a cualificaciones intermedias y requerirán un mínimo de FP de grado medio o superior. Sin embargo, en España sólo un 25 por ciento de los profesionales tienen ese nivel de cualificación.

En España sólo elige estudiar FP este tipo de formación un tres por ciento de los jóvenes, una opción que viene lastrada por la idea de que quienes eligen este camino académico optan por una opción de segunda categoría. Mientras, Educación está trabajando en una nueva ley de FP que flexibilice la oferta, diversifique los perfiles profesionales y se ajuste más a cada persona.

De hecho, la idea del ministerio es que en los próximos cinco años como muy tarde se amplíe la oferta de Formación Profesional con la creación de entre 250.000 y 300.000 nuevas plazas.

Recientemente Celaá quiso destacar el papel fundamental que desempeñan las empresas en la identificación de las necesidades de cualificaciones profesionales, en el diseño de los titulos de FP y en la participación en la formación con carácter dual. La idea, de hecho, es que también se implique la pequeña y mediana empresa.

La FP, no obstante, empieza a atraer cada vez más alumnos. En el curso 2018/19, ha aumentado la matrícula en todos sus niveles, tanto en régimen presencial como a distancia un tres por ciento con respecto al curso anterior con un total de 838.764 alumnos matriculados.

En la FP Básica, el incremento fue de un 3,1% con 74.009 matriculados; en Grado Medio el aumento fue del 2,1% (350.820 estudiantes), mientras que en Grado superior el aumento fue algo mayor, del 4%, con 413.935 alumnos matriculados. «En la FP estamos viendo que la inserción laboral es muy alta, especialmente entre los técnicos superiores. Antes, las empresas pensaban que lo mejor era contratar a un universitario y formarle después hasta que se han dado cuenta de que el coste de contratar universitarios para puestos de técnico superior de FP es elevado», dice Clara Sanz.

Lo que parece claro es que «ahora las empresas están reclamando a personas con formación ajustada al puesto que van a desarrollar. Las empresas tienen la responsabilidad de captar talento y cuando no se encuentra personal adecuado es porque tenemos que ampliar la oferta de FP». Hay Comunidades, como el País Vasco, donde la FP dual está recibiendo mucho apoyo de la Administración, pero «falta tiempo y una regulación estatal con mínimos comunes, mucha labor de apoyo a las familias y de orientación para que esta opción deje de verse como de segunda categoría. Y es que cuando uno no sabe qué hacer con su vida profesional, la mejor opción es apostar por una vía corta», dice Clara Bassols, directora de la Fundación Bertelsmann.

La relación entre desempleo y formación

Los expertos consideran que uno de los motivos que han hecho de España uno de los países con mayor tasa de desempleo juvenil en toda Europa es la falta de ajuste entre la cualificación que demandan las empresas y la que disponen los jóvenes. Finlandia es para la educación obligatoria, lo que Alemania es para la FP. Ambos países son el espejo en el que España se mira.En FP Dual, el páis germano nos lleva una década de ventaja.