Open Arms: de héroes a villanos

El Gobierno impide zarpar al barco por razones de «legalidad y seguridad». La ONG denuncia motivos políticos que se han cobrado ya 96 vidas.

Óscar Camps, fundador de la ONG Open Arms, critica el cambio de postura del Gobierno en política migratoria: «No se puede jugar con la vida de las personas». Foto: Miquel González / Shooting
Óscar Camps, fundador de la ONG Open Arms, critica el cambio de postura del Gobierno en política migratoria: «No se puede jugar con la vida de las personas». Foto: Miquel González / Shooting

El Gobierno impide zarpar al barco por razones de «legalidad y seguridad». La ONG denuncia motivos políticos que se han cobrado ya 96 vidas.

«Éramos magníficos y el barco era magnífico hasta Navidades. Pues es el mismo barco y somos la misma tripulación». Óscar Camps, fundador de la ONG de salvamento marítimo Open Arms, no entiende el cambio de criterio del Gobierno de Pedro Sánchez con respecto a la política migratoria, motivo por el que entiende que les están poniendo trabas para evitar que salgan a rescatar vidas. Según el contador de su web, ya van 96 personas fallecidas por no ofrecerles un rescate. «Son ocho personas diarias las que, de media, mueren en el Mediterráneo. No nos dejan salir desde el 8 de enero y aún quedan unas semanas para obtener el permiso». Porque van a salir, de eso están convencidos. Lo creen porque los motivos que alega Capitanía Marítima –el organismo dependiente del Ministerio de Fomento que les deniega el permiso para zarpar– no se sostienen, según los expertos en Derecho Marítimo Internacional. Para autorizar la salida, Fomento les pide «la existencia de un acuerdo para el desembarco de rescatados con las autoridades de Italia, Malta y Libia». Un acuerdo que, a todas luces, escapa de las posibilidades de una ONG, más aún cuandosaben que los puertos más cercanos a Libia no les dan permiso para desembarcar. Algo que, según Camps, debería penalizarse. De hecho, el polémico ministro del Interior italiano, Matteo Salvini, se felicitó por este bloqueo de Sánchez al barco de rescate español. Para el fundador de la ONG es intolerable «retener un barco de salvamento que opera en aguas internacionales en el corredor migratorio más mortífero del mundo».

Fomento asegura también que el barco incumple la normativa pero la ONG, que cumplió tres años de vida el pasado mes de septiembre, tiene claro que detrás se esconden motivos políticos. «Creo que actúa así (Pedro Sánchez) por presiones: de la UE, de Italia, de la extrema derecha, miedo a perder electorado, a que se dispare el discuro xenófobo... todo suma. Lo que está claro es que está mal asesorado». Aunque desde julio han atracado cuatro veces en puertos españoles (y les han dado el permiso para salir otras tantas) ahora les recriminan que no cuentan con «certificados de seguridad que le habiliten a transportar más de 18 personas». «Tenemos un seguro para 300 personas, cuando ni siquiera Salvamento Marítimo lo tiene», recuerda Camps, a quien le resulta irónico que le hablen de medidas de seguridad de un barco que fue, curiosamente, propiedad de Salvamento Marítimo. «No somos un barco de pasaje. El número de naúfragos nunca puede estar previsto. Si el peso lo permite, tienes el deber de rescatarlos. No hay nadie ilegal en aguas internacionales y la ley es muy clara, hay que proteger la vida en el mar. No hay vida de blancos y vida de negros: hay vida. En el mar sólo hay navegantes o náufragos, no hay otra cosa. No hay turistas, no hay deportistas, no hay militares ni pescadores, sólo hay vidas que navegan o vidas en peligro. Nosotros rescatamos y cumplimos con el derecho. Yo no digo que nos tengamos que quedar con todos ellos pero no hace falta que mueran, ¿no?». No ha sido facil para la tripulación ver morir a gente en el mar, como les ha ocurrido a veces. «No es lo mismo ver a muertos que ver morir», y por eso cuentan con un psicólogo para sobrellevar el estrés postraumático que sufren por este motivo.

Camps se siente estafado con el supuesto convenio ficticio que Fomento les propuso hacer en verano para colaborar con Salvamento Marítimo en el mar de Alborán. Entonces sí les parecía un barco seguro. «Fue una trampa para tenernos allí parados, por eso, ésto ya lo veíamos venir. Aún lo deben estar redactando (el convenio) pero consiguieron que estuviéramos sin hacer nada en el puerto de Motril durante mucho tiempo». «Fue un convenio del que el PSOE y (José Luis) Ábalos presumió mucho en Twitter. Hasta hicieron un comunicado y ahora, mira».

Apoyo de fiscales

Además del apoyo popular (la manifestación de ayer fue multitudinaria) Open Arms cuenta con el apoyo público de asociaciones de juristas. La Unión Progresista de Fiscales y Jueces para la Democracia han mostrado su asombro respecto al bloqueo del Gobierno: «El incumplimiento habitual del resto de países de su deber de auxilio no puede atribuirse a quien precisamente presta ese auxilio», aseguran y recalcan que «el despacho de un buque debe ser un acto administrativo, no político». La asociación de fiscales ha llegado a calificar esta medida «política» de «blanqueo» de la violación de los derechos humanos. Camps, que iba sólo a echar una mano en la crisis de Lesbos y acabó creando la ONG, critica la actuación de la UE, «que paga para modificar los flujos migratorios» pero explica que su labor es cuestión de humanidad: «Independientemente del motivo por el que salen y a dónde van, no tienen que morir en el mar. Hacemos lo que debería hacer la Administración. Cuando se pongan a hacer algo, podremos dejarlo».

Si, además de vidas, hablamos de cuestiones económicas, la cifras son altas. «Como somos una oganización débil se nos puede tener parados pero perdemos 4.000 euros al día» y está convencido de que a cualquier otro mercante no le tendrían ni un día parado por cuestiones burocráticas. Sí ocurre con los que salvan vidas: el Aita Mari, otro barco dedicado al rescate de inmigrantes, también está bloqueado en el puerto de Pasaia desde el viernes.