¿Podemos confiar en la carne que comemos?

Este es el eslogan de la última campaña de Organización Europea de Consumidores, que solicita que las etiquetas de estos alimentos incorporen más información sobe el producto.

La OCU ha distribuido esta imagen con dos ejemplos de lo que debe y no debe ser la información del empaquetado de la carne

La Organización Europea de Consumidores (BEUC), de la que OCU es miembro, ha puesto en marcha la campaña "¿Podemos confiar en nuestra carne?". La OCU denuncia que "escándalos como el de la carne de caballo en hamburguesas de ternera demuestran que el fraude alimentario existe. Las vacas locas, las hormonas y dioxinas en el pollo..."

Por eso alerta de que "te las llevas a la boca sin saber lo que son. Salchichas y hamburguesas que viajan mucho antes de acabar en tu plato. Y si la etiqueta no te ayuda, te las tragas con fraude incluido".

Así, recuerdan que "las marcas solo están obligadas a poner el origen de la carne que venden solo si es ternera fresca. Esta norma UE no afecta ni al pollo, ni al cerdo, ni al cordero, ni por supuesto a ningún tipo de carne procesada. Los que se oponen a que conozcas el origen de la carne que se usa en la boloñesa de tu lasaña congelada o en los nuggets de pollo alegan que sería demasiado costoso y poco práctico hacer mención a este dato".

El primer paso de esta lucha, proponen, es conseguir que las etiquetas informen sobre el origen de las carnes incluidas en productos procesados como hamburguesas, salchichas, nuggets de pollo... Y hacen un llamamiento para que se compartan en las redes sociales los buenos y los malos ejemplos.