Relaciones laborales
Una psicóloga revela la mejor manera de decir 'no' en el trabajo antes que contestar a todo que 'sí': "No te sientas culpable"
La cuestión no radica en contestar con una respuesta "brusca ni poco servicial", ni tampoco en "apretar los dientes y simplemente negarse"
La profesora e investigadora en Hult International Business School Amanda Nimon-Peters ha realizado un artículo en Psychologgy Today donde ha lanzado un mensaje muy claro: "Cómo decir no en el trabajo sin dañar tus relaciones". Esta situación suele estar vinculada al temor a decepcionar, generar conflicto o deteriorar la imagen profesional ante superiores y compañeros, razón por la que la que también es psicóloga ha arrojado su veredicto, para ayudar a las personas más afectadas por ello.
"Si te has encontrado con un exceso de compromisos en el trabajo, es probable que te hayas reprochado asumir demasiadas responsabilidades o quizás por tu mala gestión del tiempo", inicia durante su artículo. Diversos estudios apuntan a un sesgo habitual en el entorno laboral: quien formula una petición tiende a infravalorar lo incómodo que resulta para el otro negarse. Desde fuera, decir 'no' parece simple, pero cuando llega el momento de hacerlo, implica lidiar con las tensiones, expectativas y posibles consecuencias relacionales.
Esa presión se intensifica cuando la petición se realiza cara a cara. La inmediatez del encuentro, la exposición directa y el temor a parecer poco colaborativo hacen que muchas personas acepten encargos incluso poco razonables. De hecho, en experimentos realizados en contextos reales de trabajo, las solicitudes planteadas en persona obtuvieron un nivel de aceptación notablemente superior al de las enviadas por correo electrónico, precisamente porque el margen para rechazar en frío y con distancia es mucho mayor en el entorno digital.
"Nadie tiene por qué amenazarte ni intentar hacerte sentir culpable"
Lo que ocurre cuando se brinda una respuesta positiva es que, "una vez que las personas aceptan ayudar, tienden a esforzarse más de lo que quien busca ayuda espera o incluso aprecia", detalla. Lo que ocurre en este sentido es que un simple 'sí' puede conllevar a más "horas de trabajo, esfuerzo emocional o carga cognitiva que nadie pidió ni aceptó explícitamente". El mensaje de Nimon-Peters es claro: "Es importante destacar que esta presión es interna: nadie tiene por qué amenazarte ni intentar hacerte sentir culpable".
La solución tampoco tiene que ser un 'no' "brusco ni poco servicial. Tampoco es apretar los dientes y simplemente negarse", facilita; pero eso tampoco quiere decir que haya que decir a todo que 'sí'. Por ello, lo primero que hay que tener en cuenta es saber darse espacio. Algunas de las mejores frases a las que se pueden recurrir son a "déjame revisar mi carga de trabajo y te responderé esta tarde" o un "quiero pensar si puedo hacerlo bien. Te respondo luego".
Por otro lado, también recomienda sustituir un 'sí' o un 'no' por alternativas más estructuradas, ya que es más fácil contestar con un enfoque "limitado que con un rechazo". Otras frases a las que se pueden recurrir son a "no puedo encargarme de esto ahora, pero aquí hay algunos recursos que me ayudarán" o a un "no soy la persona adecuada para esto, pero puedo presentarte a alguien que podría serlo".
Lo que también se puede hacer es no explicar demasiado la situación en la que te encuentras. En lugar de cometer el error de usar una respuesta emocional o detallar por qué la disponibilidad para una tarea es limitada, ya que esto es algo que puede desencadenar en una negociación que no se quería tener. Por consiguiente, aquí sí que se podría recurrir a un 'no' claro y conciso. Las dos frases más recurribles, según Nimon-Peters, serían "no tengo capacidad este mes" o "esto choca con una fecha límite que no puedo mover".