Violeta Lanza, única española en un programa que busca a futuros líderes mundiales

“El problema del sistema educativo español es que se basa en copiar, no nos enseñan a pensar”

“El problema del sistema educativo español es que se basa en copiar, no nos enseñan a pensar”, asegura.

A sus 20 años de edad, Violeta Lanza tiene una visión del mundo muy clara y unas convicciones firmes. Esta estudiante de filosofía del University College de Londres es una de las participantes del programa WISE Learners’ Voice, la única española. Este programa, dedicado a jóvenes de entre 18 y 25 años busca, a través del debate en materia de educación, encontrar a los futuros líderes mundiales. Un total de 1.298 solicitudes de estudiantes de todo el mundo se recibieron el año pasado para participar en el programa, de las cuales sólo fueron aceptadas 33, atendiendo al expediente académico, la motivación y las expectativas de futuro de los jóvenes. De todos ellos, Violeta es la única española.

Eligió Filosofía porque el enfoque educativo anglosajón de la educación “no determina a lo que vas a acabar dedicándote a no ser que sea algo muy específico, como medicina. Está más centrado en la investigación. “No creo que termine dedicándome a algo relacionado con las Humanidades”, explica. Precisamente esta diferencia con el sistema español es, para ella, un aspecto bastante importante. “He llegado hasta a preocuparme por el sistema español, que se basa en la memorización. De hecho, estoy llevando a cabo un proyecto con unos amigos, ‘Spain for education’, con el que pretendemos analizar las debilidades de la educación española y proponer soluciones” dice Violeta, añadiendo que, si bien ni el sistema británico es perfecto ni el español terrible, “realmente el problema de nuestra educación es que se basa en copiar. No se nos enseña a pensar, a crear. Es muy relevante porque un pensamiento crítico es esencial para el desarrollo económico e igualitario de un país. En Inglaterra vas menos a clase, pero has hecho lecturas previamente, tienes mucho trabajo de investigación antes. Por ejemplo, ¿cómo se da filosofía en bachillerato?. En esta asignatura hay una diferencia abismal según la manera en la que se enfoque. Cuando un profesor te lleva a hacerte preguntas y a cuestionar lo que estás leyendo es para crearte tu propia opinión. Por ejemplo, todas las preguntas de los exámenes aquí implican un ‘evalúa y examina’. La respuesta depende de lo que hayas aprendido en las horas y horas de biblioteca que has pasado leyendo y que te han hecho capaz de argumentar. No es un aprendizaje en frío. Ves el problema y llegas a una solución”.

Para solucionar estos problemas, Violeta tiene claro que lo que se necesita es un cambio de raíz. “Por imponer Bolonia las cosas no cambian. Si el profesor no piensa, porque él también ha aprendido con este sistema, sus alumnos tampoco lo harán. La solución a esto pasa por recuperar a aquellos españoles que se han ido, que en España no han encontrado su espacio pero que, como son muy válidos, otros países sí que les aprecian. Por ahí debería ir la reforma, por medio de unas políticas de Estado, no de partido”, explica. “Estamos frustrando mucho potencial con estos métodos, porque al salir al mundo laboral la teoría que has memorizado va a ser difícil de aplicar. Lo mismo pasa, por ejemplo, en la política. No puedes pedir que alguien que sólo ha estudiado una carrera en nuestro sistema, sin mayores experiencias formativas ni vitales, esté preparado para dirigir. La educación y el pensamiento crítico de las clases dirigentes es fundamental para asegurar el progreso de un país”.

Pero si hay algo que Violeta considera fundamental es el salir de España y conocer otras sociedades y perspectivas. “Salir es un revulsivo. Si algo he aprendido tanto en Londres como en el programa Learners’ Voice es que lo que nos une a las personas es mucho más que lo que nos separa. Este programa es muy especial porque une eso y, además, reúne a un grupo de jóvenes universitarios para exponerse a problemas del mundo real y resolverlos en equipo” dice Violeta. Por ello, ante la idea de solicitar una beca erasmus, lo tiene claro ya que es uno de sus planes. “Un erasmus o una beca para EEUU. Ver mundo es un imperativo”, afirma, aunque no se olvida de España. “Nuestro país está en un momento de cambio en el que me gustaría participar, y si todos arrimamos el hombro podemos conseguir cosas muy positivas” explica.

En cuanto a cómo ve su futuro, tiene claro que quiere dedicarse a algo relacionado con la innovación social, según sus propias palabras, “no un trabajo puramente social, sino en la intersección que hay entre la ONG y la empresa, como las fundaciones que están emergiendo ahora”.

En esta época del año, en la que miles de jóvenes españoles se enfrentan a la duda de qué carrera escoger, Violeta es un claro ejemplo a seguir. “Si pudiera darles un ejemplo, sería que trabajen mucho, que sean responsables y que aprovechen al máximo las oportunidades que se les brinden. Y, sobre todo, que sueñen y no tengan miedo a equivocarse. Lo importante es encontrar algo que nos haga felices”, dice la joven.