Titanic
No ha dicho nada de si Jack cabía en la tabla, pero James Cameron ha explicado el modo más efectivo de sobrevivir a un naufragio como el del Titanic
Hay varios factores a tener en cuenta, y tienen lógica
Desde su estreno en 1997, aunque para poder verla en España tuvimos que esperar hasta los primeros compases de 1998, Titanic, la colosal película dirigida por James Cameron, a quien también le debemos la saga Avatar, entre otras muchas otras obras, ha suscitado una pregunta que ha dado lugar a infinidad de teorías e incluso estudios más o menos científicos.
¿Cabía Jack en la tabla junto a Rose? Bien, aunque sigue siendo un tema interesante (pese a haberse demostrado ya el resultado), no es eso de lo que ha hablado el cineasta recientemente con The Hollywood Reporter, sino que el también director de Terminator ha ido más allá y ha explicado cómo sobrevivir a un hundimiento semejante, con puerta flotante o sin ella.
El tiempo y el lugar lo son todo
La cuestión se planteó en un contexto muy concreto durante la entrevista. Cameron fue preguntado por un escenario hipotético: viajar solo como pasajero de segunda clase a bordo del Titanic en la noche del 15 de abril de 1912, justo cuando el transatlántico chocó contra el iceberg. No es un matiz menor, ya que, como el propio cineasta recuerda, los pasajeros de tercera clase lo tuvieron mucho más difícil al quedar atrapados bajo cubierta, mientras que los de primera contaban con más facilidades para acceder a los botes salvavidas.
Según explica Cameron, si no se conseguía plaza en un bote por las vías habituales, la mejor opción habría sido colocarse junto a la borda del barco durante las primeras fases de la evacuación y esperar a que se botara un bote cercano. En ese preciso momento, lo más efectivo habría sido saltar al agua y nadar hasta él antes de que se alejara. El impacto con el agua, a unos -2 ºC, sería breve y asumible, siempre que la distancia fuera corta.
Además, habría ayuda, espera
El director señala que, en esas circunstancias, los ocupantes del bote probablemente habrían ayudado a subir a la persona, ya que todo ocurriría a la vista del resto de pasajeros y de la tripulación. Cameron es claro al respecto: mientras el Titanic siguiera visible y hubiera testigos, dejar morir a alguien en el agua no habría sido una opción realista para los responsables del bote.
Para el cineasta, el gran problema fue que muchos pasajeros no llegaron a asumir que el barco se hundiría por completo. Esa incredulidad, unida al miedo a lanzarse al agua helada, hizo que se perdieran oportunidades que, con la información y la certeza adecuadas, podrían haber marcado la diferencia entre la vida y la muerte.
Volviendo a lo de Jack…
Durante años, el debate no ha girado tanto en torno al espacio como a la flotabilidad de la famosa tabla. En la película, Jack intenta subirse, pero el panel se hunde y se desequilibra, por lo que decide sacrificarse para que Rose permanezca fuera del agua. La propia Kate Winslet ha afirmado que sí cabían los dos, pero que la estructura se habría volcado y ambos habrían acabado sumergidos. James Cameron siempre ha defendido que la flotabilidad solo daba para una persona y que Jack debía morir por coherencia narrativa.
El programa Cazadores de mitos recreó el panel en 2012 y concluyó que, sin ayuda extra, ambos quedarían demasiado sumergidos y morirían de hipotermia. Solo añadiendo un chaleco salvavidas bajo la tabla podrían haber sobrevivido. En 2023, Cameron realizó un estudio definitivo con expertos y dobles de los actores para National Geographic y concluyó que Jack podría haber sobrevivido en condiciones muy concretas, pero siempre poniendo en riesgo a Rose. Por eso, en la película, su decisión fue no hacerlo.