Entrevista

Ángel Manuel Soto: «No creo en las películas en las que el héroe no se hace preguntas ni siente nada»

El cineasta portorriqueño es el encargado de poner orden entre Dave Bautista y Jason Momoa en «Los hermanos Demolición»

Ángel Manuel Soto: «No creo en las películas en las que el héroe no se hace preguntas ni siente nada»
Ángel Manuel Soto: «No creo en las películas en las que el héroe no se hace preguntas ni siente nada»Prime Video

Al dueño de las escenas de peleas en pasillos estrechos, el portorriqueño Ángel Manuel Soto (Santurce, 1983), le encanta hablar de su nuevo trabajo como director, al frente de «Los hermanos demolición», con James y Jhonny; Dave Bautista y Jason Momoa, respectivamente. LA RAZÓN habló con el director sobre esta comedia de acción que acaba de estrenar Prime Video.

Siempre ha dicho que necesitabas tres cosas de una película cuando lee su guion: trama, emoción y lo que le estás diciendo al mundo.

Me encanta, porque así es como yo también leo los guiones y necesito que esas tres cosas estén listas. Obviamente, el plot, ¿verdad? Esa parte del plot es importante. Y el plot de la película me encantó porque me recordó estas películas «Lethal Weapon» («Arma letal»), todas estas películas que yo crecí viendo. Estamos parados en los hombros de esas grandes películas que nos criaron, prácticamente. Obviamente estaba ahí y me encantó. La otra parte que me gustó mucho fue el aspecto de los personajes. No solamente porque eran graciosos; no solamente porque había química, sino porque en el proceso del journey de ellos había un ‘build up’ para tener un momento de catarsis emocional donde ambos de ellos podían explorar más allá de su masculinidad, macho y héroe, como lo hicieron en el resto de la película. Podían explorar este lado más positivo, más vulnerable, que también existe dentro de todos nosotros. Y yo decía: «Coño, las películas de héroes así de que yo nunca hago preguntas y yo nunca siento nada». Como que yo no creo en esa «mielda». Entonces, poder ver a estos dos hombres grandulones que están resistiéndose a tener una conversación de corazón abierto; tener que, prácticamente, sacárselo a puñetazos para poder hablar de lo que pasó en el pasado y pedirse perdón, para mí eso fue bien importante. Y de hecho esa fue la razón que más me convenció.

Queda aquello que queremos que el mundo vea.

La otra parte que, para mí, a tu punto, de esas tres líneas que a mí me gusta ver en un guion, es qué comentario estás diciendo del mundo en el que vivimos. Y el plot tiene este momento que tiene como este Chinatown donde el gran conflicto villano de toda la cosa es que están tratando de apropiarse de terrenos que son de población indígena nativa de esa área para expropiarlos para construir un casino. Y ese punto específico es una lucha que vivimos en Puerto Rico desde toda la vida. Especialmente ahora, bien relevante con un proyecto que se llama Esencia, que en Puerto Rico estamos activamente en oposición a la explotación de terrenos, que eso va a ser y el daño que va a hacer al ecosistema. Esto para mí fue como ‘puedo hablar de lo que está pasando en Puerto Rico, proyectado en Hawái, ya que ambos países somos víctimas del colonialismo’.

Practica boxeo, compone música, juega al fútbol, dirige documentales, le gusta la arquitectura, el cine y la escritura. ¿Se considera un eterno renacentista?

Lo acepto con todas las implicaciones que tenga, aunque las desconozco en su totalidad. Pero wow, lo tomo como un «compliment».

¿Cómo se consigue ordenar en pantalla la química con dos titanes como son Bautista y Momoa?

La ventaja que este proyecto tiene fue que Jonathan Tropper, el escritor, ya había trabajado con ellos antes en una serie que se llama «See», donde ellos dos hacen de hermanos, pero es bien diferente la dinámica. Él los conoce muy bien y él escribió a los personajes. Este personaje de James es para Dave, este personaje de Johnny es para Jason, y lo que él conocía de ellos lo llevó para que, prácticamente, ellos fueran una versión de ellos mismos, que en la vida real ambos son polos opuestos. Y en la película también. Pero yo creo que por eso es que funcionan también, porque no están tratando de competir por quién llama la atención o por quién es el más macho y nada de eso. Al contrario, se logra crear una dinámica donde las fortalezas y las debilidades de cada uno se complementan debidamente. El hecho de que el guionista también hizo un excelente trabajo y la disposición de estos grandes actores de llegar, de hacer lo mejor, de pasarla bien y a la misma vez, explorar lados emocionales que no se le había dado la oportunidad de explorar antes, nos dio también la oportunidad de darles a ellos libre albedrío para que exploren más allá del guion. Mi trabajo está en «okay, ya nos fuimos un poquito lejos, vamos a traerlo para acá». Pero a nivel de los chistes y las groserías, mientras más libertad les daba, más creativos se ponían. Fue un gran ejercicio de mucha improvisación. Pero como dejarlos jugar en un «field». Siempre y cuando la bola no se vaya fuera del parque, estamos bien.

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