Días de mucho, vísperas de nada...

Diego San Román y José Fernando Molina apenas pueden con una sola novillada de Daniel Ramos.

Diego San Román, en un momento de la faena. Foto: Juan Antonio García
Diego San Román, en un momento de la faena. Foto: Juan Antonio García

Diego San Román y José Fernando Molina apenas pueden con una sola novillada de Daniel Ramos.

No todos los días son fiesta. Además de otras consecuencias, laborales, sociológicas, económicas, etcétera, no habría cuerpo que aguantase. Y, también, ya lo dice el refrán: días de mucho, vísperas de nada.

Se tendría que haber estado más sobre aviso y con la mosca en la oreja tras el gran éxito que supuso la función del jueves, pero el cartel de la séptima tampoco era moco de pavo y atrajo a muchísima gente que abandonaba decepcionada los cadafales del palenque trapezoidal de Algemesí al acabar un festejo que había ilusionado a todos. Se esperaba más, mucho más del ganado de Daniel Ramos, que envió un encierro muy bien presentado, bien comido y lustroso que, pese a que sacó nobleza y bondad, duró apenas nada, desfondado y enseguida apagado.

Con este material los novilleros actuantes tan sólo pudieron mostrar actitud más que otra cosa. Diego San Román enganchó pronto a la muleta a su primero, tirando siempre de él, aguantando dudas y parones, pasándoselo muy cerca y sacando todo lo que tuvo un novillo en una gran demostración de capacidad técnica y valor pero que acabó estropeando al tener que descabellar hasta tres veces para acabar con su oponente.

El cuarto empujó al caballo de parte a parte de la plaza, poniendo a prueba a un picador tan experimentado y solvente como Tito Sandoval. Pero ahí se acabó el animal, que se fue parando progresivamente, poniéndose a la defensiva y rajándose finalmente. Una lástima.

Tampoco tuvo José Fernando Molina un lote ideal para poder mostrar sus muchas dotes y calidades. Su primero se lo pensaba mucho, demasiado, para acudir a sus cites, sin que el albacetense lograse encelarle ni avivarle en un asalto nulo.

Salió mucho más decidido y dispuesto con el cuarto, al que recibió con una larga de rodillas y comenzó su faena con dos pases cambiados por la espalda. Pero no hubo especial respuesta por parte del novillo, muy a menos, y todo quedó en silencio.

Ficha del festejo

Algemesí, 27 de septiembre. Séptima de feria. Lleno.

Cuatro novillos de Daniel Ramos, bien presentados y nobles pero de poco fondo.

Diego San Román (de lila y oro), entera y tres descabellos, silencio; tres pinchazos y descabello, silencio.

José Fernando Molina (de carmesí y oro), pinchazo y estocada, silencio con aviso; tres pinchazos, entera, silencio con aviso.

De las cuadrillas destacó, en banderillas y bregando, Javier Perea.