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¿La penúltima cruzada?

La Razón
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Esperemos que no, pero el aspecto desolador de los tendidos del Coliseum de La Coruña ayer viernes induce a reflexión. Qué triste resulta una docena solitaria de mantillas y unas palmas con sonido hueco en unos tendidos vacíos, mientras tres espadas hacen quizás el paseíllo más desangelado de sus vidas. Cuando se asomaron a la bocana Juan Bautista, Morenito de Aranda y Daniel Luque seguramente no darían crédito a un espacio que se llama multiusos, pero que nació para lo taurino y ayer se encontraba vacío.

La Coruña es hoy el canto del cisne del toreo en Galicia. Las cada vez más crecientes presiones políticas están aislando el maravilloso arte de Cúchares. Sólo la bullanguera Pontevedra y su feria de La Peregrina mantienen viva la llama, porque los políticos, como pasó en Cataluña, empiezan a taparse. Es el caso del Consistorio coruñés que ha quitado la subvención a la empresa taurina, y eso que es del PP y de la identidad nacional. Ya no se deja ver ni por la plaza.

La penúltima astracanada del Bloque en el Parlamento de Santiago pretendiendo que se prohibieran los toros en Galicia choca paradójicamente con su permanencia en el otrora Ayuntamiento de La Coruña, en el que gobernaron en coalición y no dijeron ni mú. Como en San Sebastián, como en el abracadabrante episodio catalán, hay una cuadrilla de intolerantes que van creciendo como mancha de aceite, que calan en el ánimo de la buena gente coruñesa y gallega para lograr que no acudan en masa a lo que ha sido siempre una fiesta arraigada por esos pagos. Aquí tomó la alternativa Luis Miguel Dominguín y toreó el aclamado José Tomás... Los abonos a la Feria de María Pita daban caché social. Ahora ya no quedan mujeres guapas en la barrera, toreros de tronío ni políticos en los palcos.