La quinta marcha

Buena corrida de La Quinta que no terminó de ser aprovechada

Curro Díaz toreando con la muleta a un astado de La Quinta, ayer, en Albacete
Curro Díaz toreando con la muleta a un astado de La Quinta, ayer, en Albacete

Buena corrida de La Quinta que no terminó de ser aprovechada

- Albacete. Quinta de feria. Se lidiaron toros de la ganadería de La Quinta, serios, con cuajo y de buen juego en conjunto. La plaza registró tres cuartos de entrada.

- Curro Díaz, de pastel y oro, entera (ovación); entera (vuelta al ruedo).

- Juan Bautista, de pizarra y plata, pinchazo y estocada (ovación); pinchazo, entera y dos descabellos, aviso (ovación).

- Sergio Serrano, de botella y oro, pinchazo, estocada y dos descabellos (ovación con aviso); pinchazo y estocada (ovación).

De las cuadrillas destacaron Fernando Casanova y Pablo San Antonio Saugar.

El buen recuerdo que dejó la corrida de La Quinta lidiada en la feria del año pasado hizo que esta ganadería volviese a estar anunciada en la presenta feria de Albacete. Álvaro Martínez Conradi preparó para la ocasión un encierro muy parejo, muy bien presentado, serio, astifino, con cuajo y plaza, siendo todos ovacionados de salida y los cinco primeros en el arrastre. Y es que también dieron buen juego en general, bajando sólo el sexto, manso y descastado. Alegre el primero, con temple el segundo, bravo el tercero, cambiante el cuarto y a menos el quinto. En general, y asimismo excepto el sexto, empujaron y cumplieron en varas. Toros de Santa Coloma, al fin, exigentes y que obligan a sus matadores a emplear una quinta marcha para poder superar su oposición.

También el viento se alió en contra de la terna ayer actuante, haciendo más complicado si cabe el estar ante estos toros. Ya lo pudo comprobar Curro Díaz -que lució un aparatoso vendaje en su nariz tras el percance sufrido el pasado sábado en Tarifa- con su primero, que tomó pronto la muleta y permitiendo al de Linares lucir sus buenas maneras y su gusto, sobre todo al torear en redondo. Por el pitón izquierdo ya el viento se puso en contra y no ayudó al diestro a estar a gusto.

Apretó en banderillas el cuarto, con el que Curro Díaz se echó la muleta a la izquierda enseguida, sacando tres tandas en las que hubo naturales largos y elegantes, de mano muy baja y no poco temple. Pero el astado no acabó de responder, entrando al paso en el tramo final de su lidia. El que la espada cayese desprendida fue clave para que al final no hubiese premio.

Se lució Juan Bautista al quitar por chicuelinas al casi cornipaso segundo. Muy firme también en el último tercio, intentando gobernar tanto a su oponente como al viento que le desmontaba la muleta. Cuando lo consiguió toreó muy despacio, con mucha suavidad, dejando unos cambios de mano muy estéticos. Citó a recibir y tras un pinchazo cobró una estocada caída que influyó en que se esfumase la posibilidad de oreja. También se hizo ovacionar al veroniquear al quinto, otro toro que embistió con fijeza y recorrido y sin hacer un extraño. Pero poco a poco se fue apagando sin que su matador acabase de redondear su labor, volviendo, además, a fallar con el estoque.

Sergio Serrano se vio obligado por sus paisanos a saludar antes de que saliese su primer toro, codicioso y un punto pegajoso. Le costó al torero encontrar un lugar a resguardo del viento y acoplarse con el de La Quinta, pero cuando lo hizo dejó un trasteo sincero y entregado que estropeó con la espada.

Salió muy dispuesto con el que cerró plaza, al que recibió con dos largas de rodillas, pero el toro manso y desentendido, sin entrega alguna. Hizo caso omiso de su matador e inútiles sus esfuerzos, entrando al paso y saliendo completamente ajeno a él, sin querer pelea en ningún momento.