Se iluminan las palmeras

Andy Cartagena y Lea Vicens abren la primera Puerta Grande de la feria

Andy Cartagena en imagen de archivo
Andy Cartagena en imagen de archivo

Alicante, 17 de junio. Primera de feria. Media entrada.

Toros de Fermín Bohórquez, bien presentados y de buen juego en conjunto. El quinto fue premiado con la vuelta al ruedo.

Pablo Hermoso de Mendoza, dos pinchazos y rejonazo, ovación; rejonazo, oreja.

Andy Cartagena, pinchazo, rejonazo y descabello pie a tierra, ovación; pinchazo y rejón, dos orejas.

Lea Vicens, rejonazo y descabello pie a tierra, oreja; rejonazo trasero, oreja.

Tras el paseíllo se guardó un minuto de silencio en memoria de Iván Fandiño.

Como ya viene siendo habitual y tradicional, la Feria de Hogueras arrancó con una corrida de rejones, modalidad muy del gusto del paisanaje, que lo certificó ocupando buena parte del aforo del coso alicantino, y que disfrutó de una primera función triunfal y brillante pese a que hubo no poco humo de incienso.

Es Alicante tierra de mucha afición al caballo y no pocos son, y han sido, los rejoneadores que han salido de esta provincia. Y uno de ellos, Andy Cartagena, ahora mismo la gran referencia local de la especialidad, se convirtió en el primer triunfador del abono. Entusiasmó a la concurrencia en su primer turno de actuación, perdiendo el premio que tenía ganado al fallar a la hora de matar. Antes, con un toro de típica estampa murubeña, había desplegado toda su espectacularidad, entusiasmando sobre todo al banderillear a dos manos a lomos de “Pintas”, uno de los caballos estrella de su cuadra.

No tuvo el quinto el fuelle que pedía la fogosidad de Cartagena, que tuvo que hacer todo el gasto y dio mucha fiesta a la gente, quebrando, por ejemplo, en un palmo de terreno y dando todas las ventajas a su oponente, del que sacó todo lo que tuvo. Puso a la plaza boca abajo con sus adornos y piruetas y estuvo eficaz matando, llevándose las dos orejas de un toro que fue premiado con la vuelta al ruedo por tragarse la sangre y tardar en doblar, no por bravura ni comportamiento ejemplar.

Pablo Hermoso de Mendoza cumplió una primera faena de muy alta nota que estropeó también al fallar con el rejón de muerte después de haber demostrado una extraordinaria maestría y un dominio absoluto sobre el toro y la situación.

Se hizo presente el cuarto con muchos pies y brío, pero pronto el rejoneador navarro le rebajó ese ímpetu, si bien tuvo luego que tirar de él al pararse el de Bohórquez ante la mucha exigencia de su matador que ahora si acertó a la hora de la última suerte.

Salió Lea Vicens con tantas ganas como velocidad a vérselas con el tercero de la tarde, al que tramitó en el primer tercio, como ya parece norma, con un único rejón de castigo. Irregular en banderillas, dejó un rejón de muerte en todo lo alto pero el animal se amorcilló, teniendo que descabellar pie a tierra. No falló y a sus manos fue la primera oreja de la tarde y de la feria.

Y con la gente y el ambiente a favor, tirando siempre de otro toro que fue a menos, fue componiendo una labor entusiasta y entregada al sexto, aunque con algunos desajustes, que fue premiada con una oreja pese a que mató feamente.