Kyle Maclachlan: «Cuando no trabajas con Lynch es como si te expulsasen del paraíso»

El actor visita Madrid para promocionar «Twin Peaks» que emite Movistar Series Xtra.

El actor visita Madrid para promocionar «Twin Peaks» que emite Movistar Series Xtra.

Llega el agente Cooper a la sala del hotel de Madrid donde se realiza la entrevista y los «plumillas», embobados, no saben si ofrecerle una taza de café, unos donuts y un pastel de cereza o todo a la vez. Sin embargo, se descartan esta posibilidades porque lo que se pretende es escuchar lo que tiene qué decir Kyle MacLachlan sobre el regreso de «Twin Peaks» y, si puede ser, que responda a las incógnitas y el desconcierto que se apoderado de los espectadores de la serie. Elegante y sobrio, mira directamente a los ojos de sus interlocutores y se permite algún que otro silencio para reflexionar sobre las preguntas que se le hacen. La primera en la frente, él, que ha estado inmerso en todo el proceso de creación, ¿sabe lo que está pasando? Porque en esta nueva etapa, MacLachlan tiene varias personalidades: Cooper está por ahí, hibernando, mientras que se apodera de su físico el siniestro Mr. C, su reverso oscuro, y el inocente agente de seguros Dougie Jones. Tres personajes en uno jugando al despiste, y al desconcierto, con el espectador. «Yo tampoco entiendo del todo “Twin Peaks’’», frase que consuela a sus interlocutores, para después añadir, «forma parte del universo de Lynch desafiar al público y también a sus actores, porque trabaja en varios niveles. Por una parte está el argumento, que suele ser lineal, y luego busca el impacto emocional a través de imágenes que nos trasportan a otro mundo, aunque no se sabe a cuál. Aprendí hace tiempo a dejarme llevar por él y, al ver el producto final, que me sacuda como una experiencia visual única». Habrá que hacerlo...

La imaginación al poder

Le encantan las secuencias oníricas de Lynch porque para él «son un reto, requieren un esfuerzo de imaginación, te empujan a visualizar otros espacios y situaciones. Incluso en las escenas que son más realistas, Lynch ofrece respuestas que nadie se espera. Con este director nunca se vuelve al mismo lugar. Ni siquiera la habitación roja, que está tan presente en la vuelta de la producción, es la misma ya que le va dando formas distintas». Ante las especulaciones de los fans sobre los múltiples caminos que puede tomar la ficción admite que se entera de ellas por las redes sociales aunque no suelta ni prensa sobre si están en lo cierto o no. «En las primeras entregas de la serie era mucho más fácil. Sólo había una pregunta: «¿Quién había matado a Laura Palmer? y que estaba pasando. Ahora es distinto, lo importante es saber a qué sitio vamos a llegar y por dónde».

Afirma que ha sido un desafío encarnar a tres personalidades, aunque los tiene muy calados. «Mr. C, el Cooper malo, es un ser malvado, sin remordimientos, saber utilizar el poder que tiene y manipular a los que están a su alrededor. En cambio, Jones es la versión “naif”. Un ser ingenuo, como un bebé que acaba de llegar al mundo. Cualquier cosa que siente o le ocurre lo vive como si fuese la primera vez, esto también le da un punto cómico que raya en el absurdo. Nunca había afrontado un trabajo de estas características, es muy enriquecedor pero también bastante duro», comenta con una sonrisa relajada, nada que ver con la tensión que transmite en cada escena de la serie.

Se ha dicho, y después de ver varios episodios se puede confirmar que es verdad, que el director de «Terciopelo azul» no ha rodado una serie, es una película de 18 horas. «Permítanme una reflexión: los dos primeros episodios son como los diez primeros minutos de un filme en el que se presentan a los personajes, las situaciones que pueden vivir potencialmente... Cuando la vean al completo comprobarán que cada capítulo forma parte de un todo que termina encajando», explica. MacLachlan era el único actor que tenía el guión completo, ya que el resto de los intérpretes que intervienen poseían solo la parte de los episodios en los que participaban. «tardé en leerlo seis horas. Al terminar me dí cuenta de la envergadura del proyecto», comenta.

El protagonista de «Dune», su primera colaboración con Lynch, no creía que volviese «Twin Peaks». «Era una posibilidad que siempre estaba en el aire. Cuando se lo preguntaba, él me decía: “No vamos a volver adonde ya hemos estado’’. Pero un día me llamó y me dijo que me quería ver en persona. Pensé: “o es “Twin Peaks’’ o me va a ofrecer un papel para una película o me va a reñir a saber por qué’’». Y aquí estamos, muy contentos con el resultado».

Y llega la gran incógnita. ¿Cómo se entra? y, sobre todo, ¿cómo se sale del universo de David Lynch? Vuelve a sonreír y fija la mirada en un punto de la habitación. «Es un proceso mágico. Primero, te atrapa con sus guiones, después, con la forma de rodar y el misterio que envuelve todo el proceso. Al principio le preguntaba muchas cosas hasta que se cansaba y se iba. Ahora confío en mi instinto y parece que todo fluye. Salir de su mundo cuesta. Piensas: “Se ha acabado, aquí lo dejo y es como si te expulsaran del paraíso».

Un marido «desesperado»

Kyle MacLachlan afirma que ahora elige los proyectos en «función de lo que puedo aportar como actor». Y parece que las propuestas cinematográficas no le terminan de convencer. Entre 2000 y 2002

participó en «Sexo en Nueva York» interpretando al esposo de la inocente Charlotte. Después se desmelenó en «Mujeres desesperadas» y ha encadenado colaboraciones en «Portlandia», «Believe» y «Agentes of S.H.I.E.L.D.».