Caravaca de la Cruz, Año jubilar 2017

En 1998, el Papa Juan Pablo II concedió a la ciudad el Jubileo Perpetuo, propio de los enclaves santos.

El Santuario de Caravaca, lugar magnánimo situado en el centro de la ciudad, culmina la peregrinación del Camino de Levante.
El Santuario de Caravaca, lugar magnánimo situado en el centro de la ciudad, culmina la peregrinación del Camino de Levante.

En 1998, el Papa Juan Pablo II concedió a la ciudad el Jubileo Perpetuo, propio de los enclaves santos.

La ciudad santa de Caravaca de la Cruz, lugar de referencia religiosa, se ha posicionado este año como uno de los principales destinos mundiales de peregrinación. Ubicada entre las ciudades de Murcia y Granada, el enclave cuenta con un marcado carácter histórico en cuyas calles templarios y musulmanes forjaron una historia de nobleza y cultura. Y entre las leyendas que envuelven de misticismo a esta magnífica ciudad se encuentra la que narra cómo dos ángeles depositaron en el santuario de la ciudad el «Lignum Crucis».

Al parecer, el rey moro Abú Zeid, en 1232, se convirtió al cristianismo al ver cómo los seres celestiales bajaron del cielo con una cruz para que un sacerdote preso en el castillo pudiera comulgar una misa. A partir de ese momento, la leyenda cobró un fuerte peso en la ciudad santa y comenzó la construcción, en 1617, del recinto de la propia fortaleza del Santuario de la Vera Cruz.

De hecho, su importancia es tal que en el año 1998 el Papa Juan Pablo II concedió a Caravaca de la Cruz el Año Jubilar In Perpetuum, lo que la convirtió en la quinta ciudad del mundo que tiene este privilegio.

Además de ser una referencia de fe, la ciudad alberga una infinidad de propuestas para todos los públicos que llenan de júbilo y diversión sus calles, como las fiestas de Moros y Cristianos y los Caballos del Vino que han impregnado de pasión el municipio durante esta semana.

Del mismo modo, ofrece una de las mejores imágenes naturales de toda la Región, al contar con las Fuentes del Marqués a tan solo dos kilómetros del casco urbano. Allí se levanta un antiguo Torreón Templario envuelto en leyendas de la Edad Media.

Pero Caravaca es mucho más, porque quienes visiten la ciudad podrán ser testigos de los primeros vestigios de poblamiento que se remontan al Paleolítico. Desde entonces, decenas de yacimientos arqueológicos testimonian el pasado de este emblemático enclave.

El tercer domingo de cada mes se celebra el Mercado del Peregrino, uno de los mejores lugares para comprar artesanía y productos típicos de la zona, y en el que los artesanos muestran los frutos de su trabajo con demostraciones y degustaciones para todos los públicos.

Como propuesta arquitectónica, Caravaca ofrece uno de los mejores conjuntos religiosos, con una red de iglesias y otros espacios de oración que dibujan un trazado laberíntico compuesto por la Iglesia de la Soledad, la del Salvador, el Templete y la Compañía de Jesús, así como el monasterio de Santa Clara y la magnífica Basílica de la Santísima y Vera Cruz.

Y como pincelada degustativa, la ciudad ofrece una amplia oferta gastronómica en la que las migas ruleras, los potajes y la tartera se posicionan como algunos de los productos de más alto nivel murciano. De esta forma, y como broche final, los alfajores y las yemas dulces hacen las delicias de quienes se atreven a descubrir una ciudad de leyenda.

Para más información, la página web www.caminodelacruz.es recoge los aspectos más destacados de esta experiencia, donde se detalla cada punto emblemático que recorrer y en el que los amantes de la peregrinación y la naturaleza encontrarán las claves para iniciar un camino pleno de paz.