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El Madrid se pone serio

  • Llull apareció al final del encuentro para lograr las canastas de la tranquilidad
    Llull apareció al final del encuentro para lograr las canastas de la tranquilidad
Mariano Ruiz Díez. 

Tiempo de lectura 2 min.

27 de abril de 2017. 01:03h

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Mariano Ruiz Díez.  27/4/2017

El Real Madrid se quitó la soga del cuello a la primera oportunidad. El traslado de la serie a Estambul nada tuvo que ver con los dos primeros capítulos en los que el Darussafaka estuvo demasiado cómodo y robó un partido en Madrid. Llull y Ayón, demasiado solos hasta ayer, encontraron ayuda y el equipo de Laso recuperó el factor cancha con su mejor actuación en la eliminatoria. Ahora dispone de dos opciones para alcanzar la «Final Four».

El Madrid debía ofrecer una respuesta como la de ayer después de las rotundas clasificaciones de CSKA y Fenerbahçe, los dos últimos finalistas. El equipo, en bloque, dio un paso adelante desde el principio. La dispersión en el arranque de las dos citas en Madrid no existió en la cancha turca. Era una exigencia inexcusable. El despegue fue como el de las mejores noches. La diferencia es que hubo mucho más que fuegos artificiales. Laso decidió dar la alternativa en el quinteto titular a Doncic. Las lágrimas del base esloveno han sido hasta ahora una de las imágenes de la serie y su respuesta fue sobresaliente. Anotó ocho puntos en el primer cuarto y con la ayuda de Randolph fue el ejecutor de una escapada que marcaría el partido. Los exteriores del Darussafaka, que tanto daño habían hecho en Madrid, estuvieron maniatados los dos primeros cuartos. El buen trabajo atrás sirvió para que aumentase la confianza y la puntería ante el aro rival. Las diferencias pronto se fueron más allá de los diez puntos. El acierto de Carroll –sus cinco primeros triples llegaron sin fallo– y la labor de Ayón como un martillo pilón llevaron al Madrid a pensar en un final plácido (49-68, min 28), pero los exteriores de David Blatt habían recuperado la conexión al partido.

La aparición de Wanamaker y Wilbekin pegó al Darussafaka a la espalda del Madrid (74-77, min 36). Entre ambos anotaron 31 puntos en los dos últimos cuartos, pero llegaron al tramo final agotados. El Madrid sintió la amenaza y resolvió el partido con lo de casi siempre: un par de canastas de Llull. La victoria revela que el Madrid ha sido capaz de rearmarse después del tropiezo en el segundo partido, que necesita de la aparición de más jugadores para deshacerse del Darussafaka y, sobre todo, pensando en lo que se avecina en la Final Four. Y también que sigue habiendo elementos en la plantilla, como Rudy, a los que se sigue esperando. Mañana, la primera oportunidad para volver a la «Final Four» dos años después.

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