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El 13,2% de los votantes del PP y el 7,6% de los del PSOE se pasarían a Rivera

Los electores populares los sitúan a la izquierda del PP y los socialistas, a la derecha del PSOE

  • El 13,2% de los votantes del PP y el 7,6% de los del PSOE se pasarían a Rivera

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29 de marzo de 2015. 20:36h

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29/3/2015

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Los principales partidos proveedores de votos a Ciudadanos son PP y PSOE, que le trasvasan el 13,2 y el 7,6%, respectivamente, de sus votantes de 2011. Estas transferencias representan el 82,1% del voto actual de la formación; el 59,9% procedente del PP y el 22,2 tiene su origen en el PSOE. El electorado popular percibe mayoritariamente al Partido de la Ciudadanía como centrista (33,9%) o como de centro-izquierda (21,2%) y, sin embargo, los votantes socialistas lo consideran de modo mayoritario como de centro derecha (37,5%) o como centrista (26,9%).

Por lo tanto, los votantes populares lo sitúan a la izquierda del PP, y los electores socialistas lo colocan a la derecha del PSOE, por lo que es un éxito para Rivera, que está donde quiere estar, en medio del tablero político, haciéndose con un espacio geoestratégico vital, conquistando posiciones antes ocupadas por PP y PSOE en el centro del teatro.

Ciudadanos se ubica en el centro político español, equidistante de los dos grandes partidos, por lo que contamos a partir de ahora, y al menos a cuatro años vista, con un auténtico partido bisagra. Un partido que permitirá garantizar la gobernabilidad ante la falta de mayorías absolutas que vaticinan todas las encuestas.

Aunque se nutre básicamente de votantes de PP y PSOE, complementa al bipartidismo, como sucede en buena parte del resto de Europa, en donde ante la falta de mayorías parlamentarias, se impone la coalición, bien de conservadores y socialdemócratas o bien de alguno de estos dos con liberales o centristas.

Desde la fundación de nuestro actual régimen democrático en 1978, lo habitual ha sido gobiernos monocolor que han contado con mayorías absolutas o muy amplias, como en los de González, Aznar, Zapatero y el actual de Rajoy. Los españoles prefieren gobiernos fuertes a débiles, y ante la alternativa de mayoría absoluta o inestabilidad, han preferido siempre la primera a la segunda.

La crisis institucional que recorre todas las naciones democráticas, consecuencia de la crisis económica, también ha afectado a España. Todos los partidos presentes en el Parlamento sufren castigo, con la única salvedad de ERC. Los barómetros del CIS constatan que todos retrocederían respecto a sus resultados de 2011, con la excepción del partido de Junqueras.

La mal llamada crisis del bipartidismo, que ,con los antecedentes que acabo de exponer, debería denominarse «crisis de partidos», favorece la irrupción de nuevas formaciones políticas que obviamente no se encontraban en el gobierno, ni local, ni autonómico, ni nacional, ni europeo cuando estalló la crisis de 2007. Por lo tanto son partidos «vírgenes», sin responsabilidades en la gestión previa o posterior al inicio de la crisis económica.

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