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Abróchense los cinturones, Rosetta inicia el descenso

La misión espacial más mediática de los últimos tiempos tomará contacto con el cometa 67P/Churyumov–Gerasimenko en una zona de fosas activas

  • La última semana de Rosetta en torno al cometa
    La última semana de Rosetta en torno al cometa
Ernesto Villar Madrid.

Tiempo de lectura 4 min.

22 de septiembre de 2016. 15:48h

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La sonda espacial Rosetta volverá en unos días a acaparar páginas de periódicos, minutos en los informativos de televisión y entradas en twitter. Después de dos años dando vueltas alrededor del cometa 67P/Churyumov–Gerasimenko, en una misión repleta de emociones, la pequeña nave de la Agencia Espacial Europea (ESA) tomará tierra sobre una región de fosas activas en la “cabeza” de este cometa el próximo 30 de septiembre.

Seis días antes, este mismo sábado, dejará de dar vueltas sobre su objetivo y comenzará las labores de aproximación, necesarias para alinear la sonda con el lugar del impacto, ya que pasará de las órbitas elípticas alrededor del cometa a una trayectoria que acabará con su impacto sobre la superficie del cometa.

El punto elegido para el aterrizaje se conoce como Ma’at, y se encuentra en el menor de los dos lóbulos del cometa. En su interior hay varias fosas activas de más de 100 metros de diámetro y entre 50 y 60 metros de profundidad, en las que se originan una serie de chorros de polvo.

Según explican los técnicos de la ESA, se sabe que en las paredes de las fosas hay unas enigmáticas estructuras granulosas de un metro aproximadamente, denominadas ‘piel de gallina’. Los científicos creen que podrían indicar la existencia de antiguos cometesimales, que al fusionarse en las primeras fases de formación del Sistema Solar dieron lugar al cometa. Rosetta les permitirá aclarar todas sus dudas, ya que podrá observarlas desde el terreno.

La sonda se dirigirá a un punto adyacente a una fosa bien definida, de 130 metros de ancho, que el equipo de la misión ha bautizado de manera informal como Deir el-Medina, ya que cuenta con una estructura de apariencia similar al antiguo poblado egipcio del mismo nombre.

El mensaje de los “padres” del proyecto es claro: igual que los objetos encontrados en el yacimiento arqueológico muestran a los historiadores cómo era la vida en el poblado, la fosa del cometa presenta indicios sobre el devenir geológico de la región.

Rosetta impactará en un punto muy cercano a Deir el-Medina, dentro de una elipse de unos 700 x 500 metros.

La sonda lleva desde el 9 de agosto trazando órbitas elípticas cada vez más cercanas al cometa y, durante el último sobrevuelo, podría quedar a 1 kilómetro de la superficie, una distancia nunca antes alcanzada, explica la Agencia Espacial Europea.

“Aunque Rosetta lleva sobrevolando el cometa dos años, nuestro mayor reto será mantenerla operativa sin problemas durante las últimas semanas de la misión en el entorno impredecible de este cometa, y tan lejos del Sol y la Tierra”, explica Sylvain Lodiot, responsable de operaciones de la sonda para la ESA.

“A medida que nos vamos acercando al cometa, ya estamos notando la diferencia en la atracción gravitacional: el periodo orbital de la sonda se está incrementando, por lo que debemos corregirlo mediante pequeñas maniobras. Por eso tenemos que llevar a cabo estas órbitas de descenso gradual, para poder enfrentarnos a estos problemas cuando tenga lugar el acercamiento final”.

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