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Bob Odenkirk: «No siento ninguna empatía por Saul»

El protagonista de «Better Call Saul» ha visitado Madrid junto a su compañera, Rhea Seehorn, para desvelar algunos secretos de la tercera temporada

Estefanía Roselló.  Madrid.

Tiempo de lectura 4 min.

19 de abril de 2017. 16:49h

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El reloj se ha puesto en marcha por tercera vez para los fans de «Better Call Saul». Si algo estaba claro es que tras una apoteósica despedida de la segunda temporada, la tercera entrega (que recientemente ha estrenado Movistar+) se esperaba como agua de mayo. Y si la transformación de Walter White a Heisenberg en la vitoreadísima «Breaking Bad» había conseguido ganarse a propios y ajenos, la metamorfosis de Jimmy McGill en el abogado de dudosa moral Saul Goodman va a ser la guinda del pastel de «Better Call Saul» .

Lo que es indiscutible es el magnético don de interpretación de Bob Odenkirk, que le ha permitido abordar hasta cuatro versiones diferentes de un mismo personaje pese a que su apuesta es clara: su favorito siempre será Jimmy. «No siento ninguna empatía por Saul. Sin embargo, Jimmy tiene una dimensión muy humana. Es más propenso a tener relaciones con su familia», afirma el actor. Motivos suficientes por los que el propio Odernkirk admite sentirse «más atraído por como piensa Jimmy. No sólo es un personaje divertido de interpretar, sino que también creo que es él la figura con más aristas. Cuando está con Kim puede ser travieso y sincero al mismo tiempo».

Algo que no comparte con su otro personaje, Saul: «Le detesto. Es un mercenario sin moral que sabe el daño que hace. En cambio, Jimmy conserva buenas intenciones y, aunque en el pasado fue un timador no es consciente de las consecuencias que pueden tener sus actos». Una opinión que también apoya su compañera Rhea Seehorn, actriz que da vida a Kim Wexler y para quien «Jimmy es el personaje más leal en la vida de Kim y es precisamente esa duplicidad, esa capacidad de ser al mismo tiempo un estafador y un personaje digno de toda confianza, lo que nos fascina como espectadores. Creo que, en muchos sentidos, ella es el hilo conductor a través del cuál la audiencia ve el corazón de Jimmy», afirma, y matiza entre risas: «Al menos por el momento, antes de que sea erosionado por Saul».

Porque con guiños al pasado, al presente y ¿por qué no? al futuro, la ficción que surgió como una idea de comedia terminó por convertirse en una especie de drama familiar, una tragicomedia humana que, sin lugar a dudas, se ha ganado el favor de la audiencia. Y con una nueva entrega que parece ser que ha llegado con las pilas más cargadas que nunca, porque las nuevas tramas y los giros inesperados no sólo formaran parte de la filosofía del guión de Odenkirk, la abogada cómplice de Jimmy también experimentará, en palabras de Seehorn: «Una espiral moral descendiente que le llevará a rebasar los límites de la ética».

«Lo interesante de Kim es que se mueve y cambia a medida que Jimmy lo hace con ella. No es el mismo personaje que conocimos en el primer episodio, así que no estoy segura de dónde trazará ella la línea sobre la arena» y especialmente en esta temporada cuando «Jimmy ya no es el único elemento que la obliga a cambiar, sino que se tiene que plantear si acepta sus propias ambiciones profesionales. No sé en qué lugar va a encontrarse Kim cuando la profecía de la serie se cumpla y él se convierta en Saul».

Una tragicomedia humana

Centrada en dilemas morales y en la dificultad de mantener una ética en tiempos convulsos, Odenkirk no cree que podamos establecer un paralelismo real entre la ficción y los tiempos contemporáneos: «Si la pregunta es si debemos leer la serie como una metáfora dentro de un contexto social más amplio, la respuesta sencilla y rápida sería que no», un fenómeno que «Quizá si ha ocurrido en series como “Mad Men”, “Los soprano” e incluso “Breaking Bad”. Pienso que sí que tiene mucho que ver la lucha por las relaciones éticas y las motivaciones de los personajes, pero el aspecto social no entra tan en juego».

No hay duda de que «Better Call Saul» es la creación por excelencia. Sin necesidad de parecerse a ninguna otra serie ha sabido sacarle el partido necesario al detalle más insignificante. ¿El secreto? Una fórmula muy versátil con una línea temporal estrictamente cuidada. «Es algo único. Se ha visto como los creadores, Vince Gilligan y Peter Gould, han ido calibrando a la perfección el porcentaje de comedia presente en la ficción». Porque como recuerda Odenkirk en sus comienzos «no tenían tanta confianza como ahora para llegar a aquellos lugares deseados en términos de comedia, de violencia y de drama», sin embargo han sabido adaptarse rápidamente a las necesidades del guión.

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