Muere Katherine Johnson, la verdadera artífice de la llegada del hombre a la Luna

Sus cálculos matemáticos fueron clave para que el Apollo XI pudiera alunizar sin problemas el 20 de julio de 1969

El lunes 20 de julio de 1969, la humanidad estaba pendiente de las imágenes que llegaban por televisión. Algo extraordinario estaba a punto de pasar. Mientras Neil Armstrong ponía el pie en la luna, una mujer afroamericana sonreía orgullosa frente a su televisor en blanco y negro en un complejo vacacional de Pensilvania. Esta mujer era Katherine Johnson, una matemática que se ganó el respeto de todos con sus cálculos y gracias a los cuales la nave Apollo XI aterrizó en la Luna. “Si ella dice que son buenos, entonces estoy listo para ir”, dijo el astronauta John Gleen, el primer hombre en orbitar la Tierra.

Nacida en 1918 en White Sulphur Springs, un pueblo del estado de West Virginia, la brillantez y pericia con los números de Johnson la llevaron a ser aceptada en la escuela preparatoria del West Virgina State College. Logró entrar a la universidad con sólo 14 años y a los 18 ya se había graduado en matemáticas y francés en West Virginia, lo que le permitió comenzar a trabajar como profesora en una escuela para negros. En 1953, su vida cambió de forma radical: Fue seleccionada para unirse al Área de Controles Navales Espaciales de la entonces Naca, el Comité Asesor Nacional para la Aeronáutica de Estados Unidos que precedió a la Nasa. Comenzó trabajando como una de las calculistas del Área Oeste del Laboratorio Langley. Sin embargo, su capacidad para las operaciones matemáticas y su pericia especialmente para la geometría, la llevaron a convertirse en una pieza importante de la agencia espacial.

Su carrera en la Nasa fue paralela al desarrollo espacial de EE UU. Katherine calculó el ángulo de despegue del vuelo suborbital de Alan Shepard -el primer estadounidense en viajar al espacio y el segundo tras el soviético Yuri Gagarin en 1961-. de forma similar al movimiento parabólico de un proyectil. “La trayectoria inicial era una parábola, y era fácil predecir dónde estaría en cualquier momento. Dijeron que querían que la cápsula bajara en cierto lugar e intentaron calcular cuándo debía comenzar, pero les dije: ‘Déjame hacerlo. Dime cuándo y dónde lo quieres aterrizar y lo haré al revés. Te diré cuándo despegar. Ése fue mi fuerte”, dijo Johnson en una entrevista años después.

El acierto en sus cálculos, su iniciativa y arrojo hicieron que participara de forma fundamental en su logro más conocido: los cálculos de la trayectoria de la misión Apolo XI que permitieron que el hombre aterrizara en la Luna por primera vez el la historia. Johnson determinó elmomento en el que el módulo lunar Eagle, en el que viajaban Neil Armstrong y Edwin Aldrin, debía separarse del satélite para que su trayectoria coincidiese con la del módulo orbital Columbia y pudiera así acoplarse a él para regresar a la Tierra. “Había hecho los cálculos y sabía que eran correctos, pero cualquier cosa podía pasar”, dijo. Cuando la Nasa empezó a usar ordenadores para la misión en que John Gleen orbitó la Tierra por primera vez (1962), le pidieron a Johnson verificar los cálculos de la máquina, informa Efe.

Johnson trabajó para la Nasa durante 33 años. En 2015 recibió la Medalla Presidencial de la Libertad de EE UU, que le entregó Barack Obama. En la ceremonia, el primer presidente negro de EE UU dijo que “Katherine Johnson rechazó verse limitada por lo que esperaba la sociedad de ella por su sexo y raza mientras expandía los límites de la humanidad". Dos años más tarde, la NASA le dedicó un edificio en su honor en su sede en Langley (Virginia), la Instalación de Investigación Computacional Katherine G. Johnson.

Su vida fue llevada a la gran pantalla en 2016 en la cinta nominada a los Oscar “Figuras Ocultas”, basada en el libro de Margot Lee “Shetterly”.

El pasado lunes fallecía Johnson a los 101 años. “Nuestra familia de la NASA está triste al enterarse de la noticia de que Katherine Johnson falleció esta mañana a los 101 años. Era una heroína estadounidense y su legado pionero nunca se olvidará”, ha escrito en su cuenta de Twitter el administrador de la agencia aeroespacial, Jim Bridenstine.

Como diría Johnson en una de sus entrevistas, su vida es como las matemáticas: “Algunas cosas desaparecerán de nuestra vista, pero siempre habrá ciencia, ingeniería y tecnología. Y siempre, siempre, habrá matemáticas”. Su desaparición no evitará que su legado perdure.