Toros

Valores del toreo

Rafael Peralta Revuelta

Siempre he defendido el toreo como una escuela de valores. Una universidad donde pervive el respeto, tan difícil de encontrar en la sociedad de hoy. El toreo es compromiso. Como lo demostró El Juli, encerrándose con seis toros con motivo de su veinte aniversario de alternativa. La tauromaquia deja tantas oportunidades que, también, se puede llenar de vida. Así lo hizo saber Antonio Ferrera el pasado sábado, en la corrida pinzoniana de Palos de la Frontera, donde indultó un toro (herrado con el número 13 y un 13 de octubre) de la ganadería de Domínguez Camacho. El mundo de toro se inundó de esperanza. De verde macarena se vistió Sevilla el día de la Hispanidad, con un grandioso festival taurino, donde Dávila Miura –alma mater de tal loable iniciativa– sentó cátedra con su toreo de mano baja y compás abierto. El torero sevillano cortó las dos orejas de un astado de Daniel Ruiz, en un festejo extraordinario donde también obtuvieron un apéndice Manzanares y Roca Rey. Pepe Luis Vázquez dejó destellos de su torería y Morante pintó auténticos carteles de toros. Y el nieto de Manolo Vázquez, que se presentaba en la plaza de toros de la Real Maestranza de Caballería sevillana, nos brindó pasajes que recordaron al «Brujo de San Bernardo». Un acto que muestra el lado más solidario del toreo, donde se colgó el cartel de «no hay billetes». La temporada ponía su broche en Zaragoza, con el adiós de Juan José Padilla. Y ayer, nos enseñó toda una lección de superación. Un ejemplo de cómo sobreponerse a las adversidades, en el mismo escenario, siete años después, para triunfar en la tarde de su despedida en los ruedos. En sólo tres días, el espectáculo de las corridas de toros nos ha mostrado una catequesis de valores y de vida.