Coronavirus de ida y vuelta: Granada y Sevilla multiplican de día su población

Las dos capitales incrementan diariamente sus habitantes por encima del 21 por ciento por el flujo de las ciudades dormitorio de su cinturón. La movilidad previa al estado de alarma de marzo todavía no se ha recuperado

Los distritos sanitarios de Sevilla y Granada capital están señalados en color rojo, de alerta máxima, por el impacto que la covid está teniendo en ellas y sus áreas metropolitanas. Ambas arrancaron el otoño situándose a la cabeza de los peores registros del coronavirus y llevan varias semanas copando prácticamente la mitad de los contagios diarios registrados en Andalucía. En Granada saltaron las alarmas primero y la Junta de Andalucía adelantó su confinamiento al 26 de octubre. Una semana después, en vísperas del puente de noviembre, el resto de la comunidad echaba el cierre impidiendo la libre circulación en 449 municipios.

Los traslados entre municipios confinados se prohibieron inicialmente hasta este lunes 9 de noviembre. Con esta medida, Salud pretende reducir el riesgo de transmisión de la infección: a menor movimiento de personas, menos posibilidades de contagiarse. Así se demostró durante el confinamiento domiciliario iniciado en marzo, cuando el teletrabajo y el cierre de todas las actividades no esenciales provocaron el ansiado freno de la curva de contagios. La situación ahora es distinta porque la prohibición de circular fuera del municipio no afecta a los traslados para trabajar o acudir al colegio. Esto hace que la repercusión en la movilidad sea mínima a diario y tiene su efecto los fines de semana y por la noche, debido al toque de queda impuesto.

Los distritos de Granada y Sevilla capital son los que mayor densidad de población con actividad tienen: en concreto 5.216 personas por kilómetro cuadrado y 7.664, respectivamente, aunque ninguno de los dos alcanza aún los niveles previos al primer estado de alarma, decretado en marzo. Así se refleja en el informe diario de la desescalada que realiza el Instituto Andaluz de Estadística (IECA), con datos procedentes del Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana. En él se apuntan indicadores que permiten medir qué distritos sanitarios sufren más cambios a diario y cómo influye eso en la evolución del coronavirus, además de compararlos con la situación anterior a la pandemia. Usando los datos de las líneas móviles, proporcionados por las tres principales operadoras en España, se ha monitorizado la evolución de la reactivación económica, atendiendo a los desplazamientos diarios de más de 500 metros.

La movilidad más alta se registra en las capitales de Granada y Sevilla y sus cinturones metropolitanos. Ambos distritos son los que más personas reciben durante el día y son lo que más preocupan a al Junta de Andalucía, junto a Jaén y Córdoba. Granada recibe diariamente a 23,4 personas por cada cien que residen en el distrito, mientras que a Sevilla entran cada día 21,1.Son con diferencia los que tienen mayor movilidad y esa circunstancia tiene relación directa con los mayores contagios que se están produciendo en esta segunda oleada de la pandemia. El siguiente es Córdoba, con un 12,2 de tasa de movilidad.

La tasa de expulsión más elevada –de donde más personas salen a diario– se registra en el Aljarafe sevillano (17,5 personas por cada cien), la mayoría para trabajar o acudir a los colegios en Sevilla capital. Ocurre algo similar en el distrito sanitario metropolitano de Granada, donde la tasa es de 16.8, y que tienen en su capital su principal destino. Sevilla Norte, con un 13,9, y el Valle del Guadalhorce en Málaga, con 16,5, tienen también niveles muy altos de desplazamientos, que las restricciones impuestas por Salud pretenden limitar.

Los distritos de Sevilla y Granada son también los que mayor densidad de población tienen: 24.417 personas por kilómetro cuadrado en Sevilla y casi 20.600 en Granada. En tercer lugar se sitúa de nuevo el distrito sanitario de Córdoba con 16.600.

La probable ampliación del toque de queda que prepara el Gobierno andaluz tendría una incidencia directa en esos parámetros, pero seguirá siendo muy alta mientras se mantengan la actividad presencial en el trabajo y la enseñanza.