Motetes para aliviar la pandemia

La pandemia le cogió en plena celebración de las bodas de plata con su mujer y no pudieron visitar a sus familia que vive al sur de Manchester, pero se aguantaron como el resto de la Humanidad.

Matthew Gibbon, contrabajo de la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla (ROSS)
Matthew Gibbon, contrabajo de la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla (ROSS)La RazónKiko Hurtado

Después de treinta años en España a Matthew Gibbon le salen las expresiones andaluzas con naturalidad, los giros del sur de España no son un misterio para él aunque aún guarde ecos de su Inglaterra natal. Nació en el condado de Devon, ese precioso lugar donde la isla busca en punta el Atlántico gracias a amplias praderas verdes y blancos acantilados en 1967. La pandemia le cogió en plena celebración de las bodas de plata con su mujer y no pudieron visitar a sus familia que vive al sur de Manchester, pero se aguantaron como el resto de la Humanidad. En lugar de deprimirse, Matthew adaptó varias piezas para poder tocarlas junto con sus hijos en casa. Violín, piano y violonchelo que sonaban para deleite y sosiego de sus vecinos, que encerrados como todos los españoles, esperaban diariamente que sonaran los instrumentos para buscar consuelo desde los balcones y terrazas. Su otra familia, la profesional, la forman los músicos de la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla en la que lleva tres décadas. Treinta años junto a Lucían Ciorata, solista de contrabajo, crean un vínculo que supera la mera complicidad profesional encima del escenario. En estos meses de presión y pocas actuaciones, Gibbon encontraba, como tantos, consuelo en la música de Bach, Mozart, Haydn, y en la sencillez oxionense de Orlando Gibbons. «Lo que no podemos expresar lo hacemos con la música», explica antes de señalar que se siente optimista cuando piensa sobre el futuro de todo estos que nos está pasando, pero confiesa que la clase política no está a la altura de las circunstancias. «Están llevando a la gente que posiciones que nadie quiere», señala con tristeza al hablar del Brexit. Cuando la vida y los hombres no encuentren la palabra exacta, la música lo hará por ellos gracias a las manos y el corazón de gente como él.