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Usar sal yodada evita el riesgo de déficit cognitivo en los fetos

El 50% de los recién nacidos en Europa no alcanzan su potencial intelectual y puede sufrir defectos de audición por la carencia de yodo. Los expertos abogan por la yodación universal de la sal de mesa

  • Usar sal yodada evita el riesgo de déficit cognitivo en los fetos

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30 de abril de 2018. 18:21h

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Raquel Bonilla 30/4/2018

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El yodo es un micromineral esencial, tanto que, incluso, resulta determinante en la formación del feto durante la gestación. Sin embargo, aunque la teoría está clara entre la comunidad científica, parece que la práctica no lo está tanto entre la población, ya que el 50% de los recién nacidos en Europa podría no alcanzar su potencial cognitivo completo debido a la insuficiencia de este mineral, tal y como se plasmó el pasado 18 de abril en la Declaración de Cracovia sobre yodo, elaborada por el proyecto europeo EUthyroid con el fin de poner sobre la mesa las líneas maestras para lograr prevenir los trastornos producidos por la deficiencia de yodo (TDY, por sus siglas en inglés).

A pesar de que toda la población debe tener un aporte adecuado de este elemento, las personas con mayor riesgo son las gestantes y los niños. «La clave está en la tiroxina, que es una hormona que sintetiza la glándula tiroides y que en su molécula lleva yodo. Resulta clave para la maduración cerebral del feto y en la primera infancia», confirma Lluis Villa, coordinador del Grupo de Nutrición de Yodo de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición, SEEN. Y así lo ratifica Begoña Olartecoechea, doctora de Ginecología de la Clínica Universidad de Navarra, quien recuerda que «esta hormona tiroidea tiene un papel decisivo en el desarrollo de las neuronas y su correcta migración en el cerebro del feto. Durante el embarazo su producción aumenta porque la glándula tiroides del bebé todavía es inmadura y es la madre quien asegura el aporte de esta hormona».

Según demuestran los estudios, si una mujer embarazada no consume suficiente yodo, el feto tiene el riesgo de que existan defectos en su maduración cerebral. «La traducción de este fallo estará en función de si el déficit es muy importante o es moderado. En el primer caso pueden darse episodios de deficiencia mental grave como el cretinismo, pero en Europa y en España esto ya es historia. Sin embargo cuando la carencia es moderada sí que se han observado desde defectos de la audición a una disminución de algunos puntos de coeficiente de inteligencia. No supondría un déficit intelectual importante, pero sí que muy probablemente estos niños no alcanzarían todo su potencial intelectual», destaca Villa.

La solución es relativamente sencilla y no exige un gran desembolso económico: «La Organización Mundial de la Salud y Unicef defienden la yodación universal de la sal como el método más seguro y eficiente para resolver el problema. A pesar de ello, en España y en la mayoría de países europeos, el consumo de sal yodada es voluntario, por lo que sería necesario que desde el ministerio de Sanidad y las consejerías se hagan campañas para incentivar el consumo de sal yodada en vez de la normal o marina», explica Villa, quien subraya que «no hay que confundir: no se trata de tomar más, sino de cambiarla por yodada, pues hay evidencias de que su exceso se asocia a hipertensión».

La despensa es la principal herramienta que tenemos para suplir las necesidades de yodo del organismo. «Con una dieta equilibrada, optando por sal yodada y el consumo de dos o tres lácteos al día, así como la ingesta habitual de pescado de mar, tenemos asegurada una buena nutrición de yodo», asegura Villa. Pero no es tan sencillo, «ya que detectamos que la dieta de las mujeres en edad fértil es desequilibrada, con exceso de productos procesados y bebidas industriales. Por eso, la primera medida pasa por advertir a las jóvenes sobre la importancia del yodo», aconseja Olartecoechea, quien recuerda que, por el estilo de vida actual, «sólo con la dieta no es fácil llegar a los niveles de yodo necesarios durante la gestación, que aumentan a 250 microgramos al día, de ahí que se opte por suplementar a las embarazadas y lactantes con comprimidos de yodo que se recomiendan comenzar a tomar desde que la pareja decide buscar la gestación».

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