Coche eléctrico: no apto para todos los públicos... de momento

Pese a sus prestaciones y ventajas, su reducida autonomía y la aún escasa infraestructura para la recarga limitan estos vehículos a un uso concreto: desplazamientos cortos por ciudad o al trabajo y facilidad para acceder a un punto de «repostaje»

Su reducida autonomía y la aún escasa infraestructura para la recarga limitan estos vehículos a un uso concreto: desplazamientos cortos por ciudad o al trabajo y facilidad para acceder a un punto de «repostaje»

Han entrado en el mercado español de la misma forma que se conducen: en silencio. Sin embargo, y a falta de más infraestructura y concienciación (junto a un mayor conocimiento de sus ventajas) el coche eléctrico se está convirtiendo en una opción a tener en cuenta. Eso sí, no apta para todos los públicos, ya que por el momento no son muchos los ciudadanos que pueden acceder a todas las ventajas del mismo. En lo que va de año, sólo se han matriculado 1.237 vehículos 100% eléctricos, lejos aún de otro sector que intenta despegar, como el de los híbridos, con 13.328, y mucho más todavía de los turismos tradicionales, con más de 780.000 de enero a septiembre. Durante una semana, A TU SALUD VERDE ha probado uno de estos vehículos, un Nissan Leaf, 100% eléctrico, para descubrir cuáles son los principales problemas que un ciudadanos de a pie podría encontrarse a la hora de tener que recargarlo o hasta dónde puede llegar con su limitada autonomía. En lo que se refiere a la conducción como tal, uno no encontrará grandes diferencias respecto al coche tradicional. Incluso en algunos aspectos la mejora. Estos son algunos de los problemas (y también ventajas) que hemos encontrado y las soluciones (muchas desconocidas) que existen para hacerlo más llevadero.

AUTONOMÍA

140 kilómetros. Es la máxima distancia que uno podrá recorrer con este coche sin necesidad de enchufarlo. ¿Poco? Sí, pero en la actualidad estos coches no están pensados para largos trayectos, sino para moverse por ciudad para, por ejemplo, acudir al trabajo. Si sólo se usa para este fin y el recorrido de ida y vuelta no supera los 28 kilómetros, sólo sería necesario recargar el vehículo el viernes por la noche al llegar a casa. Pero si un día uno decide ir al supermercado, salir a cenar o ir a un centro comercial, habrá que enchufarlo antes de acabar la semana. Eso sí, hágase a la idea de que durante su «bautismo» con un coche eléctrico calculará la distancia que tendrá que recorrer para ir a cualquier sitio. En la actualidad, hay vehículos que ofrecen hasta 250 kilómetros de autonomía. Incluso 300, como el Tesla Model S, pero su precio arranca en los 70.000 euros...

RECARGA

Otro de los posibles problemas para los usuarios. No todo el mundo tiene cerca un poste de recarga o un aparcamiento habilitado para ello. Ni siquiera un enchufe cerca (ya que se pueden recargar en cualquiera). Así que, a la hora de adquirir un vehículo de estas características será necesario valorar estas necesidades. Si uno dispone de parking privado (véase, una vivienda unifamiliar), no tendrá problema, ya que la electricidad que gasta es suya e, incluso, uno puede instalar un puesto de recarga rápida (30 minutos aproximádamente, frente a las seis horas de media que tarda en recargarse en un enchufe convencional). Si, por el contrario, se trata de un parking comunitario, también existe la posibilidad de solicitar un poste de recarga informando a la comunidad. La electricidad consumida irá, lógicamente, a la factura del dueño. Estos aparatos oscilan entre los 1.000 euros para una vivienda unifamiliar y los 1.800 para un parking comunitario.

En lo que se refiere a la calle, existen postes repartidos por la ciudad (en este caso Madrid) y el coche, gracias al GPS, guía al conductor hasta uno de ellos. Nota: no siempre están cerca cuando los necesitas y hay que adquirir previamente una tarjeta para utilizarlos. Del mismo modo, cada vez hay más aparcamientos con plazas adaptadas para la recarga, aunque no todos permiten una estancia gratuita.

VIAJES LARGOS

Ni lo intente. Va a estar más tiempo comprobando dónde lo puede recargar de camino a su destino que lo que estará allí. Además de perder una media hora cada vez que lo «reposte» y siempre que el lugar donde lo enchufe permite la recarga rápida... Es por eso que estos coches podrían ser considerados como un segundo vehículo. Si lo que quiere es hacer una escapada a la sierra, por ejemplo, tendrá que comprobar detalladamente los kilómetros que tendrá que recorrer entre la ida y la vuelta. Si está muy apurado, olvídese de visitar esa iglesia que en el mapa parece muy cercana pero que podría dejarle tirado. De hecho, el uso de algunos accesorios del coche como el climatizador reducen la autonomía. No mucho, pero la reducen. Sin embargo, con el tiempo irá aumentando la distancia que podrán recorrer.

COSTE

Aquí hay de todo. Aunque por el momento no son demasiado baratos. Aun así, con los descuentos como los del plan PIVE (1.500 euros) o el Movele (hasta 6.000) el precio se reduce. Son coches cuyo coste hay que mirarlo más allá del momento de la compra. En este caso, el vehículo testado, con las baterías en propiedad (se pueden alquilar por unos 80 euros al mes), costaría unos 24.000 euros. Además, no pagan el impuesto de matriculación y determinados ayuntamientos ofrecen otros descuentos, ya sea en la tasa anual que pagan todos los vehículos o en la propia compra.

MANTENIMIENTO

Estos vehículos requieren mucho menos mantenimiento, entre otras cosas porque no tienen filtros, correas, líquidos u otros componentes propios de los motores de combustión. Los frenos, por ejemplo, apenas se usan, pues cuentan con una frenada regenerativa, que decelera el vehículo cuando se levanta el pie del acelerador, recuperando parte de la electricidad para la batería.

LA FACTURA DE «REPOSTAR»

La diferencia con un coche tradicional es abismal y es su punto fuerte. De media, recorrer 100 kilómetros con un vehículo eléctrico supone un gasto de 1,5 euros, mientras que en el resto de turismos esta misma distancia cuesta unos 8 euros.

MÁS VENTAJAS POR SER «VERDE»

Es una de las partes más positivas y lo será aún más cuando estas «ayudas» sean iguales en toda España. Además de los anteriores descuentos, también hay que tener en cuenta otras ventajas como el aparcamiento gratuito en las zonas de Estacionamiento Regulado (hay que registrar el coche), el acceso a zonas restringidas del centro de las ciudades o el uso de los carriles BUS-VAO, aunque estos beneficios dependen de la voluntad de cada provincia o comunidad.

EMISIONES

Ni emisiones directas de dióxido de carbono (CO2) ni de partículas de suspensión. Las únicas emisiones serían las indirectas derivadas de su recarga, las cuales varían según de dónde provenga la energía. En España, dos de cada tres kWh de electricidad que se consumen de media al año se generan sin emitir CO2. Sí, se puede ser bastante «verde» con un coche eléctrico.

VEREDICTO

Es una opción a tener en cuenta si se cumplen la mayoría de requisitos, como que sólo se use para trayectos cortos por ciudad o fácil acceso a la infraestructura de recarga. Con el tiempo se espera que sean accesibles para un mayor número de ciudadanos, pero aún tienen que hacer algo más de ruido.

ENDESA quiere dar ejemplo con sus empleados

Predicar con el ejemplo. Es lo que busca Endesa con su recién estrenado Plan de Movilidad para fomentar el uso de estos coches eléctricos entre sus empleados. Arrancó en junio y ya son 120 los trabajadores que han adquirido uno de estos vehículos y hay 83 en lista de espera. La idea es, como explica María Malaxechevarría, directora general de sostenibilidad de la compañía, promover esta movilidad eléctrica y sostenible entre sus propios trabajadores. ¿Cómo? Con acuerdos con los fabricantes, préstamos sin intereses para la adquisición, la instalación de un punto de recarga en su vivienda, una plaza de aparcamiento en la empresa, una tarifa plana para la recarga en sus principales sedes... e incluso la posibilidad de recibir incentivos por llevar publicidad de la compañía. Y con esa idea de «dar ejemplo», la intención no es otra que la de «exportar» este sistema de flotas de vehículos eléctricos a otras empresas y fomentar así la movilidad eléctrica. Para ello, reconocen, «aún hace falta un cambio de mentalidad» entre lo ciudadanos» y, sobre todo, eliminar esas «barreras» con las que se encuentran muchos posibles compradores.