Psoriasis: llega el blanqueamiento total de los enfermos

Una nueva generación de fármacos está a punto de revolucionar el tratamiento de la enfermedad al eliminar casi todas las manchas.

Los nuevos medicamentos biológicos están revolucionando el mundo de la medicina. Su efectividad ha quedado demostrada ya en la lucha contra numerosas patologías para las que antes existía nula respuesta farmacológica, y parece que va a volver a hacerlo también frente a enfermedades en las que ésta era limitada cuando se empleaban fármacos convencionales o anticuerpos pertenecientes a las primeras generaciones. Dentro de poco, posiblemente a la vuelta del verano, empezarán a llegar al mercado español algunos de estos novedosos productos contra uno de los trastornos que más estigmas dejan en los enfermos que lo sufren: la psoriasis. Se trata de los primeros fármacos de una innovadora generación llamada a mantener completamente a raya la enfermedad en el futuro y a iniciar una verdadera revolución en su tratamiento.

Mejor vida

A diferencia de lo ocurrido con los mediáticos antivirales que han marcado un antes y un después en el combate de la hepatitis C, estos fármacos que están a punto de llegar no erradican completamente dicha patología inflamatoria con manifestaciones en la piel, pero sí logran un efecto que puede cambiar por completo a mejor la vida de los afectados, «al lograr en porcentajes muy altos de casos el blanqueamiento casi total de la piel y, por tanto, el control de la enfermedad. Además, frenarán las patologías asociadas a ella y podrán aplicarse a los enfermos que no responden a las terapias anteriores», como apunta Luis Puig, director del Servicio de Dermatología del Hospital Sant Pau de Barcelona. La trascendencia de todo ello es fundamental, ya que las personas que padecen psoriasis tienen predisposición a sufrir otras enfermedades, lo que las convierte en una auténtica bomba de relojería si no están bajo control.

Enfermedades autoinmunes

La psoriasis se encuadra dentro de las llamadas enfermedades autoinmunes, causadas en líneas generales por el ataque del sistema inmunológico al propio organismo por causas que aún hoy se desconocen. En las personas sanas, la mayor parte de las células de la piel se divide y sustituye aproximadamente una vez cada 30 días. A medida que irrumpen las nuevas células, las antiguas que estaban en la superficie se mueren y, como consecuencia de ello, llegan a desprenderse del cuerpo, en un proceso apenas perceptible para el ojo humano. Sin embargo, este proceso se altera profundamente con la psoriasis. La enfermedad, cuya causa exacta aún se ignora, provoca que en lugar de reproducirse cada mes, las células de las zonas afectadas lo hagan mucho más rápido, en un periodo que oscila entre los tres y los seis días. El resultado es que el número de células se multiplica, acumulándose las que están muertas en la superficie de la piel. Este hecho da lugar a las conocidas manchas escamosas que condicionan la vida diaria de los afectados. Las placas de la superficie dan lugar a una especie de escama plateada o blanca y suelen caerse con facilidad. Pero las células que se encuentran debajo se unen y generan lesiones rojas que pueden incluso sangrar.

«Bisagras»

Hasta ahora, los tratamientos existentes en el mercado lograban porcentajes de blanqueamiento total relativamente bajos en un número reducido de enfermos. Sin embargo, las terapias que están por llegar y que pueden calificarse de «bisagras», por ser al mismo tiempo continuadoras de sus predecesoras y punta de lanza de las que aún están por venir, elevan ese porcentaje hasta niveles no alcanzados nunca por la medicina, con el añadido de que, además, mejoran la respuesta de los afectados a otros trastornos que acompañan a la psoriasis como, por ejemplo, la artritis psoriásica. Sus efectos, además, parecen muy prolongados en el tiempo, a tenor de los ensayos clínicos realizados hasta ahora, y el picor, desaparece. Las últimas novedades sobre estos tratamientos que están en ciernes han copado el 73º Congreso Anual de la Academia Americana de Dermatología, celebrado en la ciudad estadounidense de San Francisco, una de las citas de referencia para los especialistas de todo el mundo. Y las novedades en forma de «abstracts», estudios y comunicaciones, no han sido pocas. En muchos casos, tan interesantes para los médicos asistentes y para los pacientes como el sistema de frenado de los tranvías o la visión de la isla de Alcatraz con el Golden Gate de fondo, para los visitantes de la ciudad.

¿Qué ventajas aportan estas terapias a la vista de las investigaciones realizadas hasta ahora? Básicamente, una mejora cualitativa en el blanqueamiento de los enfermos y la contención de enfermedades asociadas a la psoriasis. Brodalumab, de los laboratorios Amgen, ha logrado, por ejemplo, un índice de blanqueamiento completo a las doce semanas de terapia, con alta dosificación en el 36,7 por ciento de los más de 1.800 enfermos con placas moderadas o graves sometidos a evaluación. Se trata de un porcentaje muy superior al de otros medicamentos ya existentes, según el estudio Amagine 3. De acuerdo con otro de los estudios presentados, el Amagine 2, el 86,3 por ciento del grupo de pacientes tratado con 210 miligramos de brodalumab alcanzó un porcentaje de blanqueamiento del 75 por ciento. Con los fármacos existentes actualmente, los enfermos beneficiados por esta última tasa de blanqueamiento son apenas el 30 por ciento de los tratados. Otra de las ventajas es que, a la vista de los datos, sería posible interrumpir el tratamiento para reintroducirlo más tarde con la misma eficacia, asegura Puig, algo que no sucedía con sus antecesores.

Finales de año

Dicho producto, que es un inhibidor selectivo de la IL-17, podría llegar a España a finales de año, y su camino en cuanto a la prescripción y el precio vendrá marcado por otro fármaco de esta nueva generación cuyo registro y trámites ante el Ministerio de Sanidad parecen más adelantados: el Cosentyx, del laboratorio Novartis. La mayoría de los pacientes sometidos a ensayos con él vieron cómo su piel permanecía total o prácticamente blanqueada a los dos años de iniciar la terapia, sin que se produjeran efectos secundarios inesperados en este período, como apunta Pablo de la Cueva, jefe del Servicio de Dermatología del Hospital Universitario Infanta Leonor de Madrid. Algo similar opina Puig: «Un aspecto importante de los nuevos tratamientos es que la respuesta se mantiene a largo plazo o, al menos, no hay pérdida de respuesta tan significativa como sucede con medicamentos anteriores».

De acuerdo con las últimas estimaciones, alrededor de un 2,3 por ciento de la población de nuestro país, cerca de 1.080.000 españoles, podría sufrir esta enfermedad, aunque no todos son susceptibles de recibir las nuevas terapias. Los especialistas prevén su empleo, en principio, sólo para los pacientes que no responden a los tratamientos ya existentes, por lo que, en principio, podría beneficiarse de los mismos un primer grupo conformado por unas 10.000 personas. Sin duda, esta cifra crecerá a medida que se generalice el tratamiento. Pero éstos no son los únicos medicamentos similares que llegarán al mercado. La industria farmacéutica se ha lanzado al desarrollo de nuevos anticuerpos monoclonales contra la enfermedad y, además de Amgen y Novartis, otros laboratorios como Lilly, Jansen, MSD y Boehringer van a aportar novedades al respecto, aunque algunos aún tardarán, por encontrarse aún sus ensayos en la llamada fase 2.