Seis especialidades para recuperar la audición

Conseguir que oiga un niño que nació sin el sentido del oído es un proceso complejo que requiere de la implicación de muchos actores, no sólo médicos, sino que ha de contar con el apoyo de las familias y el personal de las escuelas

Conseguir que oiga un niño que nació sin el sentido del oído es un proceso complejo que requiere de la implicación de muchos actores, no sólo médicos, sino que ha de contar con el apoyo de las familias y el personal de las escuelas. Gracias al implante coclear, las personas con sordera severa y profunda pueden oír. «El implante consta de dos partes: un dispositivo que se implanta quirúrgicamente dentro del hueso temporal donde se aloja el oído, del que sale una guía de electrodos que se introducen en la cóclea (oído interno). La segunda es el dispositivo externo o procesador de sonido donde se recibe la información auditiva y se transforma en una señal eléctrica», explica el doctor Luis Lassaletta Atienza, otorrinolaringólogo responsable de la Unidad de Implantes Cocleares del Hospital Universitario Quirónsalud Madrid.

«Los principales candidatos son personas con una sordera profunda, niños o adultos, que no obtienen suficiente beneficio de unas prótesis auditivas (audífonos) bien adaptadas. Es fundamental un diagnóstico preciso de la pérdida auditiva, sobre todo en niños. Requiere pruebas específicas (audiometrías de distinto tipo, pruebas electrofisiológicas (potenciales auditivos) y personal cualificado en este campo», detalla Carlos Ruiz Escudero, jefe del servicio de Otorrinolaringología del mencionado centro hospitalario madrileño, donde en la actualidad ya han llevado a cabo más de 10 intervenciones con éxito gracias al trabajo conjunto de su equipo multidisciplinar. En los niños que nacen sordos, lo más adecuado es que sean implantados lo antes posible, siempre y cuando estemos seguros de que el bebé sufre una sordera profunda. Existe margen hasta los dos años para obtener buenos resultados. «Cuanto antes se haga, los beneficios de la implantación aparecen antes», subraya Lassaletta.

Proceso

Antes de nada, los candidatos al implante tienen que someterse a una serie de pruebas que manifiesten la idoneidad de la intervención. «Hay que confirmar que la anatomía del oído es favorable mediante un TAC (escáner) y una resonancia magnética, y garantizar que el paciente se compromete a realizar las programaciones del implante y la rehabilitación necesarias después de la intervención quirúrgica», explica Escudero. Con los datos recopilados y una evaluación favorable se dispone la cirugía. «A través de una pequeña incisión detrás de la oreja se coloca la parte quirúrgica del implante coclear que consta de un receptor o antena alojado debajo de la piel y una guía de electrodos que se introduce dentro de la cóclea», comenta el jefe del servicio de Otorrinolaringología. Dados los avances actuales de la Medicina, hoy día esta cirugía se ha simplificado mucho y generalmente sólo se precisa un día de ingreso. «Se mantiene un vendaje compresivo 24 horas y el paciente se va de alta al día siguiente. Tan sólo se recomienda cierta analgesia y un reposo relativo durante un par de semanas», añade Escudero.

Una vez «instalado el dispositivo» en el paciente, «el implante estimula desde la cóclea las terminaciones nerviosas del nervio auditivo. Al principio se percibe la audición algo diferente a cuando oía, pero el cerebro se va adaptando a la nueva señal con el tiempo. Por otro lado, Los niños que nacen sordos no tienen una experiencia auditiva previa con la cual comparar, por lo que aprenden a oír y a hablar directamente con el implante coclear », manifiesta Escudero.

Hay que tener en cuenta las mejoras significativas de estos dispositivos, sobre todo, dado el uso masivo de los teléfonos móviles y las complicaciones de uso que había hace un tiempo. En este sentido, Escudero afirma que «Se han mejorado las estrategias de codificación que buscan un mejor rendimiento del implante en situaciones más complicadas como hablar por teléfono, entender en ambientes ruidosos o disfrutar de la música».