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Gastronomía

Ibiza declara oficialmente inaugurada la temporada de calçots (y te contamos por qué)

Con la bajada de temperaturas, uno de los productos más esperados del invierno vuelve a abrirse paso en los mercados de Ibiza y anticipa el inicio de las tradicionales comidas al aire libre que cada año reúnen a familias y amigos en torno a las brasas

La temporada de calçots depende del invierno y cobra relevancia entre noviembre y marzo
La temporada de calçots depende del invierno y cobra relevancia entre noviembre y marzoVermotuh Casa PadróLR

Ibiza ya puede dar por inaugurada la temporada de calçots. Los primeros manojos han desembarcado esta semana en el Mercat Nou de Vila, donde se han convertido en uno de los productos más buscados del invierno. La escena, repetida cada febrero, marca el arranque gastronómico de una tradición que ha echado raíces en la isla.

El calçot es una variedad de cebolla tierna y alargada que se cultiva mediante una técnica específica: a medida que el tallo crece, se va cubriendo con tierra (proceso conocido como calçant)para que la parte blanca se alargue y gane en ternura y dulzor. El resultado es una hortaliza de sabor suave, menos intensa que la cebolla convencional, y especialmente delicada tras la cocción.

De la tradición catalana a los mercados ibicencos: el regreso del calçot marca la temporada invernal

Aunque hoy forma parte habitual de la cesta de la compra en Baleares durante los meses fríos, su origen se sitúa en Valls, en Tarragona, donde la tradición de la calçotada se remonta al siglo XIX.

Con el paso del tiempo, esta celebración gastronómica se extendió más allá de Cataluña y hace décadas que también se cultiva y consume en Ibiza, especialmente en reuniones de fin de semana al aire libre.

La preparación más conocida es a la brasa, directamente sobre llama viva hasta que la capa exterior queda ennegrecida. Después se envuelven para que terminen de sudar y se sirven calientes acompañados de salsa romesco, elaborada con tomate asado, ajo, frutos secos tostados, pan, aceite de oliva y ñora. Una combinación que convierte la comida en toda una experiencia social.

Más allá de la tradición, el calçot también se adapta a la cocina doméstica: puede incorporarse a tortillas, ensaladas o prepararse al horno como alternativa sencilla a la brasa.

Con su llegada a los mercados, los calçots vuelven a marcar el calendario gastronómico de la isla y confirman que, cuando bajan las temperaturas, también cambian los sabores.