El momento de España y de los españoles.

Vista del hemiciclo del Congreso al inicio de la sesión constitutiva de las Cortes Generales de la XII legislatura. EFE/J. J. Guillén
Vista del hemiciclo del Congreso al inicio de la sesión constitutiva de las Cortes Generales de la XII legislatura. EFE/J. J. Guillén

Se va a cumplir un mes desde las pasadas elecciones generales del 26-J. En apenas 6 meses, entre los comicios de diciembre y los de junio, los españoles han demostrado madurar su voto. Unos 3,6 millones de españoles decidieron cambiar su opción política, el 30% dejó de votar a la coalición de comunistas y populistas, un 10% dejó de votar a Ciudadanos y muchos otros volvieron a confiar en el PP tras no haberlo hecho en 2015.

Con esta premisa, podemos decir que, salvadas excepciones, es el comportamiento que se ha producido en todo el país. También en mi ciudad, Getafe, y en la Comunidad de Madrid. Estos resultados, nada previsibles debido a los resultados que arrojaban las encuestas, demuestran que hay un trasfondo mucho más allá que del que nos llega. La sociedad española, madrileña y getafense cabalgan sobre una realidad muy distinta. Y saben apreciar qué opción es la que nos aporta certidumbre, confianza y la que mejor representa sus intereses.

¿Pero qué ha pasado en tan solo medio año para que se produzca esta considerable variación electoral? Pues a mi juicio no es otro que el de haber probado durante este tiempo las erráticas y dañinas políticas de los podemitas en muchos consistorios y sus formas arrolladoras entrando en las cámaras y en los plenos. Por otro lado, se encuentra un PSOE desnortado y noqueado por haber ido albergando los peores resultados de su historia debido a sus flirteos con la izquierda radical, como ocurre con el PSOE de Sara Hernández, su falta de discurso y su pérdida de liderazgo dentro de la izquierda. Y por otro lado, nos topamos con Ciudadanos, que torpemente nos tildaba de “extremos” a los del PP en contraposición a los de Unidos Podemos. Y todo ello de una forma muy maniquea. Además, Ciudadanos se ha convertido en el partido del postureo político y de la ambigüedad bienqueda con evidentes ganas de favorecer un gobierno de izquierdas tras su pacto con Pedro Sánchez. Esto ha conseguido que muchos exvotantes del PP hayan vuelto a confiar en Rajoy.

En el PP hemos sido receptores de una gran responsabilidad, que no es otra que conseguir un gobierno mínimamente viable que siga reformando para seguir avanzando, que preserve los valores democráticos y constitucionales sobre los que nos basamos, que trabaje por un modelo socioeconómico dentro de Europa basado en la libertad económica y en el mercado, que respete la soberanía nacional, que la lucha contra el terrorismo islamista sea una cuestión primordial y que promueva entre los españoles todo aquello que nos une y deseche lo que nos separa.

En Getafe también debemos entender este respaldo popular como la oportunidad y la responsabilidad de construir una alternativa a la parálisis socialista a la que nos ha hipotecado Sara Hernández y sus socios de investidura durante los próximos años. De saber encauzar las nuevas exigencias que los getafenses nos demandan y plantear una opción constructiva en beneficio de todos.

Ya han pasado varios meses sin gobierno y no podemos seguir perdiendo más tiempo, es el momento de la política con mayúsculas, tanto de los que tienen la obligación de coger el timón, como de aquellos de los que tienen la obligación de facilitarlo por el bien común. Es el momento del interés general y no del interés partidario, es el momento de la altura de miras y de los pactos, en definitiva, es el momento de España y de los españoles.