Elecciones vascas: Ahí también nos jugamos el futuro de España

En el País Vasco, la probable candidata de Podemos a Lehendakari nos lo ha aclarado recientemente: “Nuestro objetivo no es desalojar al PNV”. Además, conocemos los pactos históricos y los actualmente vigentes entre el PSE y el PNV para que nada importante cambie por estos lares. Incluso cuando el PSE se apoyó en el PP para alcanzar la Lehendakaritza, ambos dos renunciaron a buena parte de lo que hoy día sigue siendo imprescindible defender en Euskadi. Respecto al PP de la última época, tras años de lucha ejemplar contra el terrorismo de ETA, qué decir: sigue más dispuesto a confundirse con el paisaje y pelear por sus supuestos votantes fronterizos con el nacionalismo conservador que a ofrecer y defender una alternativa constitucionalista al PNV. Fuera de los parámetros democráticos tenemos a Bildu, siempre presto a hacer cuanto esté en su mano tanto para defender la historia criminal de ETA como para dar el salto a la independencia y acabar con todo.

Así las cosas, el PNV se fortalece, el constitucionalismo se diluye, el nacionalismo silenciosamente avanza mientras la crisis política no se detiene en España y muchas de las cosas importantes que fueron defendidas en el País Vasco quedan en un segundo plano: la libertad ideológica, la unidad de España, la libertad lingüística, los derechos de los ciudadanos frente a los territoriales o históricos, la educación no sectaria al servicio de la ciudadanía, la cultura diversa y abierta... y tantas otras cosas.

No sólo hay espacio político, sino que los que no somos nacionalistas tenemos la obligación de defender (seguir defendiendo, en nuestro caso), con argumentos, una alternativa al PNV, al nacionalismo obligatorio, a Bildu y al populismo pseudonacionalista: una alternativa constitucionalista, regeneradora, reformista y no populista. Porque la alternativa al nacionalismo no puede ser el populismo que asume buena parte de las tesis nacionalistas. Es necesaria una alternativa cuyos objetivos deben ser las cuestiones arriba señaladas, pero igualmente y con la misma fuerza otras también importantes como regenerar la política en Euskadi, abrir las ventanas de las instituciones, para que corra el aire tras décadas durante las cuales nos han gobernado básicamente los mismos, luchar contra todas las corruptelas y todas las corrupciones, impulsar medidas de regeneración democrática y de transparencia, despolitizar las instituciones y principalmente EiTB, en manos del nacionalismo del PNV y de los radicales, racionalizar y clarificar el entramado de entes y empresas públicas controlado por el nacionalismo, defender la memoria de las víctimas del terrorismo frente a quienes pretenden manipular la historia... y todo ello con el objetivo de que haya más unidad, más igualdad y más bienestar para todos. Esta tarea es indispensable llevarla a cabo. Ahora las miradas se dirigen a la formación de gobierno en España y al espectáculo lamentable que la rodea. Sin embargo, pronto tenemos las elecciones vascas: no bajemos la guardia porque ahí también nos jugamos el futuro de España.