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Actualidad

Las cosas pasan

Las cosas pasan. Y no pasan porque sí.

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Hemos visto esta semana muchas cosas que son puro y duro, muy duro, derecho de familia, derecho del límite.

Hemos visto como un padre mataba a su hijo de diez años y después se suicidaba.

Eso es lo que hemos visto, y es lo que ha pasado, pero las cosas no pasan porque si, sino por un conjunto de factores.

Los que vivimos inmersos en el derecho de familia, , inmersos porque muchas veces los que vemos quita el aire y el oxígeno, podemos entender porque pasan estas cosas, y constatar que la situación empeora.

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No me gusta escribir esto, no me gusta ver lo que veo, no me gusta decir lo que digo y no me gusta que mi manera de interpretar el derecho de familia no sea la manera de moda aquí y ahora.

Uno ha dado más de una vez gracias a Dios, por no haber vivido directamente o indirectamente situaciones como las que se han vivido esta semana. Ciertamente he sido amenazado de muerte, me han agredido físicamente, al interponerme entre el maltratador y una clienta, y en estos momentos estoy bajo una campaña de internet desde Venezuela en la que me han dicho que me tienen que reventar y en la que se me ha insultado gravemente y se trata de coaccionarme y presionarme en la defensa de los intereses de mi clienta.

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Lo llevo lo mejor que puedo y confío en que a mis clientes no les pase nada, y sobre todo a los niños, con estos padres y madres demenciados en ocasiones.

Pero las cosas pasan y no pasan porque sí.

Estas noticias que leemos en los medios, y que llevan al impacto primero y a la solidaridad después, pasan además de porque exista un sustrato socio patológico en los actores adultos de estas tragedias, activos pasivos o ambos, también porque no tenemos un derecho adecuado para resolver preventivamente las situaciones, porque no tenemos la suficiente valentía para tomar decisiones aparentemente no populares, porque en el derecho de familia existe un indudable componente subjetivo en la interpretación del derecho, porque no tenemos los juzgados adecuados para la solución de los problemas, ( no milito en ningún partido político radical, pero quiero ya el cambio de sistema de violencia contra la mujer y la jurisdicción de familia), y porque los jueces de familia y de violencia contra la mujer no pueden asumir más su desbordada carga de trabajo.

Lo que vivimos es inasumible, es lo que no vemos en todos estos casos, pero es lo que hay que decir.

No digo que la responsabilidad de lo que pasa sea de los operadores jurídicos, fiscales o jueces o abogados, todo lo contrario, lo que digo es que hacen lo que pueden y que lo que pueden no es suficiente no porque no quieran hacer las cosas bien sino porque es imposible.

El mayor porcentaje de la responsabilidad en todo esto viene de los políticos, ,de las políticas de igualdad en moda, del poder legislativo y del poder ejecutivo y de los presupuestos generales del estado y las dotaciones económicas relacionadas directa o indirectamente con el Derecho de familia.

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Detrás de todos los hechos que recogen las cadenas de televisión, también con responsabilidad por su falta de rigor y parcialidad en ocasiones, hay largos procedimientos judiciales , con los instrumentos y las personas y las interpretaciones sociologías del derecho que hay, aquí y ahora, con mucha frustración personal.

Pero el derecho llega hasta donde llega, si no se cambia el derecho, si no se cambian las políticas, si no se cambian los juzgados y su

carga de trabajo, no ganaremos la batalla ni solucionaremos el dolor, ni protegeremos a los niños, ni abriremos desde el derecho una puerta a la esperanza en la vida de las personas,, ni una segunda oportunidad biográfica.

El derecho de familia necesita una ley de segunda oportunidad y dinero para ella.