Cifran en 400 personas el “exceso de mortalidad” en Castilla y León durante el último mes

Este número, que sale de la diferencia entre los fallecimientos registrados y las defunciones estimadas en el mismo tiempo durante la última década, supone un aumento del 32 por ciento

Pasillo, zona de hospitalización, habitaciones del Hospital Clínico Universitario de Valladolid. EUROPA PRESS (Foto de ARCHIVO) 01/01/1970 EUROPA PRESS

El Sistema de Monitorización de la Mortalidad Diaria (MoMo) estima en cuatrocientas personas el “exceso de mortalidad” existente en Castilla y León entre el 13 de octubre y el 2 de noviembre pasado, lo que supone un incremento del 32 por ciento. Este informe, que elabora el Instituto de Salud Carlos III, analiza la diferencia entre el número de fallecimientos registrados en ese periodo y el número de defunciones estimadas en el mismo tiempo con datos de la última década, que en el caso de Castilla y León en este periodo ha sido de 1.668 y 1.268, respectivamente. Un número que se da en un momento en el que las muertes por covid han ido en aumento, lo que explicaría buena parte de este incremento.

Este porcentaje es superior al registrado a nivel nacional, del 18 por ciento (10.881 fallecimientos), y se eleva hasta el 33 por ciento en el caso de los hombres (218 fallecimientos de exceso) y desciende al 29 por ciento en el caso de las mujeres (177).

Por edades, en las que se produce un exceso de mortalidad más elevado en Castilla y León es nuevamente entre los mayores de 74 años, con el 34 por ciento (340 muertes de diferencia entre las registradas y las estimadas), mientras que entre las personas de entre 65 y 74 años el porcentaje es del 31 por ciento (44 fallecimientos de más) y del 7 por ciento entre los mejores de 65 años (10 fallecimientos de más).

Pese a la gravedad de la situación por el elevado número de contagios detectados y la saturación de los hospitales, este exceso de mortalidad está lejos aún del que se registró por el Instituto Carlos II entre el 15 de marzo y el 9 de mayo, que alcanzó el 106 por ciento, con 3.678 muertes de diferencia entre las 7.141 registradas y las 3.462 estimadas.

Para comparar ambos registros, la media diaria de exceso de mortalidad en estos periodos es de 65 fallecimientos en el periodo de marzo a mayo y de 19 en el caso más reciente, aún abierto a que se prolongue durante más días por la evolución de la pandemia y el incremento de los fallecimientos asociados a la covid.

A nivel nacional, en los últimos dos meses se ha registrado un exceso de la mortalidad del 18 por ciento en el total de la población española, lo que equivale a 10.881 fallecimientos más de los esperados para ese periodo del año, según el Sistema de Monitorización de la Mortalidad diaria (MoMo).

Según este sistema, desde el 1 de septiembre y hasta el 2 de noviembre, han muerto 73.018 personas y las esperadas eran 62.137. Ese exceso fue similar en ambos sexos: 6.364 hombres , un 20 por ciento, y 6.117 mujeres , un 21 por ciento.

En cuanto a la franja de edad, el mayor número de fallecimientos se produjo entre los mayores de 74 años, que registran un exceso de un 20 por ciento (8.802 decesos) mientras que para los de entre 65 y 74 años fue de un 16 por ciento (1.390) y para los que se situaron entre los menores de 65 fue de un 10 por ciento (964). El sistema recoge tres periodos de exceso de mortalidad, el primero referido al pico de la pandemia de covid-19, entre el 10 de marzo y el 9 de mayo, cuando el exceso de mortalidad fue de 44.592 personas, un 67 por ciento.

Hay además un segundo periodo que corresponde a los meses de verano, del 20 de julio al 29 de agosto, en el que la cifra de exceso de muertes se situó en 4.736, un 12 por ciento, y el tercero ya referido, que va del 1 de septiembre al 2 de octubre.

El sistema MoMo utiliza la información de mortalidad por todas las causas que se obtiene diariamente de 3.929 registros civiles informatizados del Ministerio de Justicia, correspondientes al 93 por ciento de la población española y que incluye todas las provincias, informa Efe.

Las estimaciones de mortalidad esperada se realizan mediante modelos restrictivos de medias históricas basados en la mortalidad observada de los últimos diez años.