La “mascarilla independentista” no es apta para entornos hospitalarios

Tres de los cuatro modelos están hechos de cartón, que debe desecharse diariamente

De Joan Canadell, presidente de la Cámara de Comercio de Barcelona, se conocía que había paseado por la capital catalana con una careta de Puigdemont en el asiento de copiloto, que considera que “España es paro y muerte”, pero poco de su gestión al frente del organismo. Hoy, finalmente, los catalanes pueden recoger el fruto de trabajo: una mascarilla “made in Cataluña” que no es apta para entornos hospitalarios. Es decir, una mascarilla de juguete.

TV3, como no podía ser de otro modo, cedió su franja de máxima audiencia, ayer por la noche, para que Canadell pudiese promocionar su mascarilla, la Maskcat. Aunque no tuvo más remedio que reconocer que “no es la más segura del mercado”.

En cualquier caso, se han diseñado cuatro versiones para usar según la demanda o las necesidades, y, debido a la baja disponibilidad de plástico en el mercado, solo una versión es 100% del material adecuado (PET o policarbonato). Las otras tres tienen una parte hecha de cartón que debe desecharse diariamente mientras que el visor de plástico puede reutilizarse, y el precio máximo de venta que recomiendan es de 0,6 a 2 euros según los modelos, “precio que se podría reducir con una distribución masiva”.

El presidente de la Cambra de Barcelona, Joan Canadell, ha destacado las ventajas de esta mascarilla que ha asemejado a un casco de moto y que aconseja llevar durante todo el día al salir de casa y sólo sacarse para “comer, beber o fumar”, según explicó ayer en el programa FAQS de TV3.